Taiwán realizó el primer disparo de prueba de torpedos desde su submarino Narwhal, la primera unidad de fabricación nacional desarrollada por la isla. El ensayo representa un nuevo avance dentro del programa de submarinos indígenas, considerado por Taipéi como una pieza central para fortalecer la disuasión frente a la Armada china y proteger rutas marítimas vitales en caso de conflicto.

La prueba fue informada por CSBC Corp, el astillero taiwanés encargado de liderar la construcción del programa, que contempla eventualmente una flota de ocho submarinos. Según la compañía, el lanzamiento permitió verificar las capacidades operativas del sistema de combate en detección y seguimiento, control de fuego, lanzamiento y guiado de torpedos.
El submarino Narwhal ya había completado en enero su primera navegación submarina de prueba, después de haber realizado previamente ensayos iniciales en superficie. Ese proceso forma parte de una campaña de validación progresiva antes de su incorporación plena a la Armada taiwanesa, en un programa que sufrió demoras y que originalmente esperaba entregar la unidad en 2024.
El proyecto tiene una lectura estratégica directa. Taiwán busca desarrollar una capacidad submarina propia para compensar la superioridad numérica y tecnológica de China, cuyas fuerzas armadas superan ampliamente a las taiwanesas. Según Reuters, China cuenta con tres portaaviones operativos, submarinos nucleares con misiles balísticos y programas de cazas furtivos, mientras mantiene ejercicios militares casi diarios para sostener sus reclamos sobre la isla.
El Narwhal tendrá un sistema de combate provisto por Lockheed Martin y está previsto que porte torpedos pesados estadounidenses Mark 48. Sin embargo, la declaración de CSBC no precisó qué tipo de torpedo fue utilizado en esta primera prueba. La primera unidad tiene un costo estimado de 49.360 millones de dólares taiwaneses, alrededor de 1.570 millones de dólares estadounidenses.
El programa también muestra la importancia de la cooperación internacional para Taiwán. Aunque la isla enfrenta aislamiento diplomático por la presión de Beijing, el desarrollo del submarino incorporó experiencia y tecnología de varios países, entre ellos Estados Unidos y Reino Unido. Para Taipéi, esa red de apoyo resultó clave para construir una capacidad naval que durante décadas estuvo limitada por restricciones políticas y tecnológicas.
Taiwán espera desplegar al menos dos submarinos de fabricación nacional para 2027 y evalúa que modelos posteriores puedan incorporar misiles. Esa posibilidad ampliaría el perfil operativo de la flota, pasando de una capacidad principalmente centrada en torpedos y negación submarina a una plataforma con mayor alcance de ataque.
La función militar de estos submarinos es especialmente sensible en el estrecho de Taiwán y en las rutas marítimas que rodean la isla. En un escenario de bloqueo o invasión, una fuerza submarina taiwanesa podría amenazar buques de superficie chinos, dificultar operaciones anfibias, atacar líneas logísticas y obligar a la Armada china a destinar más recursos a guerra antisubmarina.

El antecedente de enero ya había sido presentado por CSBC como un paso clave, al completar una navegación submarina en aguas poco profundas frente al puerto de Kaohsiung. En ese momento, la empresa remarcó que los submarinos constituyen una capacidad estratégica de disuasión y reconoció que el programa enfrentó dificultades derivadas del entorno internacional y de la presión china.
La prueba de torpedos, por lo tanto, marca una etapa superior: no se trata solo de comprobar navegación o sistemas básicos, sino de validar la capacidad de combate de la plataforma. Para Taiwán, esto significa acercarse al objetivo de transformar al Narwhal en un activo operativo capaz de integrarse a su estrategia de defensa asimétrica.
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