En medio de una guerra que sigue lejos de una resolución diplomática, la Fuerza Aérea de Ucrania comienza a mostrar avances concretos en uno de los frentes más sensibles del conflicto, el rastreo y la neutralización de drones kamikaze rusos. En una entrevista con Ukrainska Pravda, el subcomandante Pavlo Yelizarov explicó que el país logró superar una de sus principales debilidades operativas, ya que anteriormente los drones podían perderse del sistema una vez que abandonaban una región determinada.

En consecuencia, el cambio no es menor. Durante meses, el sistema funcionó de forma fragmentada, con unidades que operaban casi de manera aislada, lo que generaba vacíos de información y permitía que muchos drones atravesaran el territorio sin un seguimiento completo. Ahora, en cambio, el enfoque apunta a una cobertura integral del espacio aéreo, lo que permite reconstruir la trayectoria de cada amenaza y evaluar con mayor precisión la eficacia de la defensa.
Al mismo tiempo, este avance se produce en un contexto internacional marcado por intentos intermitentes de negociación que, aunque han sido impulsados por figuras como Donald Trump, no han logrado resultados concretos. En ese marco, tanto Ucrania como Rusia continúan profundizando sus capacidades militares sobre el terreno, consolidando una dinámica de desgaste que no muestra señales de desaceleración.

De un sistema fragmentado a un control integral
Mientras Moscú avanza en la expansión de su infraestructura para lanzar drones Geran-5, lo que incrementa la presión sobre las defensas ucranianas, Kiev responde con innovación tecnológica y ajustes tácticos que buscan cerrar las brechas detectadas en etapas anteriores del conflicto.

De hecho, el propio Yelizarov describió con claridad el cambio de mentalidad dentro de las fuerzas ucranianas. Antes, cuando un dron atravesaba una región sin causar daños, la reacción predominante era de alivio, ya que no había consecuencias operativas ni un registro claro de lo ocurrido. Como resultado, muchos drones quedaban fuera del radar una vez que salían del área de responsabilidad de una unidad. Ahora, por el contrario, la prioridad es el control total, lo que implica que cada ingreso y salida es monitoreado y permite construir un mapa más preciso de la amenaza.

A su vez, este nuevo sistema de seguimiento se complementa con mejoras en el despliegue de radares. Anteriormente, cada unidad decidía de forma independiente dónde posicionar sus equipos, lo que generaba inconsistencias en la cobertura. En la actualidad, el esquema responde a una lógica coordinada basada en patrones de ataque previamente analizados, de modo que los radares se ubican siguiendo criterios definidos y se reposicionan en función de la evolución de los ataques, en un proceso de ajuste constante sustentado en la identificación de errores.

En la misma línea, el desarrollo de drones interceptores comienza a perfilarse como una herramienta clave en la defensa aérea ucraniana. Según Yelizarov, se trata de una solución viable y rentable, aunque aclaró que no constituye una respuesta única sino parte de un sistema más amplio. En este sentido, estos dispositivos ya alcanzan velocidades de hasta 700 kilómetros por hora y evolucionan rápidamente, acercándose en algunos aspectos a las capacidades de los misiles de crucero.
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