El Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), publicó su informe anual sobre el gasto militar global, correspondiente al período 2025, que permite advertir una tendencia sostenida en los principales indicadores. En ese marco, Sudamérica mantiene niveles de gasto militar moderados en comparación con otras regiones, aunque con diferencias marcadas entre países. Medido como porcentaje del PBI, este indicador permite observar las prioridades estratégicas, capacidades fiscales y los enfoques de seguridad dentro del bloque regional.

En este sentido, el mayor esfuerzo correspondió a Colombia, con un gasto equivalente al 3,20% de su PBI en 2025. Luego se encuentran Uruguay con 2,28% y Ecuador con 2,10%. En los tres casos, los niveles superan al promedio regional y reflejan decisiones presupuestarias orientadas a la seguridad interna, el control territorial y el sostenimiento operativo.
En un segundo grupo aparecen Chile con 1,52%, Bolivia con 1,21% y Brasil con 1,05%. En el caso brasileño, el porcentaje representa una base presupuestaria importante en virtud del tamaño de su economía, además de sus responsabilidades estratégicas asociadas al Atlántico Sur, el Amazonas y su industria de defensa.

Escalones más abajo quedaron Guyana con 0,99%, Paraguay con 0,88% y Perú con 0,81%. De esta manera, Guyana sigue siendo observada debido al crecimiento de su sector energético y las tensiones limítrofes con Venezuela, factores que pueden influir en sus decisiones presupuestarias.
Ahora bien, el dato más sensible vuelve a ser el de Argentina, que registró en 2025 un gasto equivalente al 0,56% del PBI, el nivel más bajo entre los países sudamericanos. Los datos más recientes muestran una tendencia descendente: 0,68% en 2022, 0,75% en 2023, 0,65% en 2024 y 0,56% en 2025. En una perspectiva más amplia, el país había marcado 0,81% en 2010.
La brecha regional frente a la tendencia mundial
Según el análisis de Zona Militar, la restricción presupuestaria impacta de forma directa en el mantenimiento, alistamiento, adiestramiento y en los programas de modernización, con limitaciones en horas de vuelo, ejercicios operativos, disponibilidad de materiales y sostenimiento logístico. A ello se le suman las demoras en tareas de mantenimiento y disputas salariales y de la seguridad social. Aunque los métodos para medir los datos sean distintos entre fuentes internacionales y nacionales, ambas coinciden en una menor prioridad del área de defensa dentro del gasto público argentino.

Desde la perspectiva global, la tendencia fue distinta. El SIPRI informó que el gasto militar mundial alcanzó los 2,887 billones de dólares en 2025, impulsado por la guerra en Ucrania, la competencia entre Estados Unidos y China, y nuevas prioridades estratégicas en Europa y Asia. Frente a ese escenario, Sudamérica no muestra por ahora niveles de expansión comparables, aunque si enfrenta desafíos en materia de vigilancia marítima, control aéreo y la protección de recursos estratégicos.













