Filipinas y Estados Unidos realizaron ejercicios de contra desembarco en la isla de Palawan, frente al Mar de China Meridional, en el marco del ejercicio conjunto Balikatan. Las maniobras simularon un intento de asalto anfibio con el uso de lanchas rápidas y sistemas no tripulados, respondido con fuego real y operaciones de defensa costera.

En este marco, el entrenamiento contó adicionalmente con la participación de fuerzas australianas y neozelandesas. Según las autoridades filipinas, el objetivo fue mejorar la interoperabilidad entre las fuerzas aliadas y reforzar la capacidad de respuesta ante escenarios de crisis marítima.
Concretamente, Palawan posee un gran valor estratégico por su cercanía al grupo Kalayaan, un sector de las islas Spratly que Manila considera parte de su zona económica exclusiva. En este sentido, el jefe militar filipino, Romeo Brawner, sostuvo que esa área es clave por sus recursos pesqueros, energéticos y por su impacto en la seguridad nacional.
Por su parte, esta edición del Balikatan es la más grande en cantidad de participantes. Más de 17.000 efectivos forman parte del ejercicio, incluidos cerca de 10.000 militares estadounidenses. A su vez, el despliegue también incorpora el sistema HIMARS, drones y nuevas capacidades militares.
Expansión regional y mensaje estratégico frente a China
Con posterioridad, otra fase de las maniobras se desarrollará en el norte de Luzón, la isla filipina más próxima a Taiwán. En este escenario, se prevé la participación por primera vez de las tropas japonesas con misiles antibuque Tipo 88, en el marco del fortalecimiento de la cooperación militar entre Manila y Tokio.

Finalmente, la cuestión regional sigue siendo la disputa entre Filipinas y China en el Mar de China Meridional. Pekín reclama gran parte de esa vía marítima pese al fallo arbitral de 2016 que rechazó sus pretensiones. En ese contexto, Balikatan consolida su evolución hacia un ejercicio multinacional de mayor alcance en el Indo-Pacífico.













