Mientras Milei busca reforzar su alianza con Israel, evitó mencionar el proyecto ilegal petrolero en Malvinas

Javier Milei con el canciller Pablo Quirno, el canciller de Israel Gideon Sa'ar y el primer Ministro Benjamin Netanyahu. Crédito: Presidencia de Argentina

Javier Milei con el canciller Pablo Quirno, el canciller de Israel Gideon Sa'ar y el primer Ministro Benjamin Netanyahu. Crédito: Presidencia de Argentina

El viaje de Javier Milei a Israel dejó una omisión difícil de disimular. En una visita cargada de gestos políticos, anuncios bilaterales y respaldo explícito a Benjamín Netanyahu, el Presidente volvió a prometer el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, pero no hizo ninguna referencia pública al avance de Navitas Petroleum en el proyecto Sea Lion, el desarrollo offshore en Malvinas que la propia Cancillería argentina denunció como ilegal.

Premier Oil seguirá siendo el operador con una participación del 40 %, mientras que Rockhopper conservaría el 30 % y Navitas se quedaría con el 30 % del proyecto Sea Lion. Créditos: archivo

La contradicción es fuerte porque no se trata de un tema lateral. En septiembre de 2025, el Palacio San Martín expresó su “más enérgico rechazo” a las actividades de NAVITAS PETROLEUM LP en las islas, sostuvo que la empresa opera ilegítimamente en territorio argentino sin autorización y advirtió que toda exploración unilateral de recursos en el área en disputa contradice las resoluciones 2065 y 31/49 de la ONU. En la actualización oficial de antecedentes sobre la Cuestión Malvinas, la propia Cancillería identificó luego como “hecho de mayor envergadura” la Decisión Final de Inversión de Rockhopper y Navitas sobre el yacimiento Sea Lion y afirmó que la Argentina profundizaría su plan de acción para resguardar sus derechos soberanos.

Ese marco vuelve más llamativo lo que pasó en Tel Aviv. Según la comunicación oficial de Presidencia, Milei usó su reunión con Netanyahu para anunciar una ruta aérea directa entre Buenos Aires y Tel Aviv, celebrar un memorando sobre inteligencia artificial, destacar una línea de crédito de 150 millones de dólares para apoyar empresas israelíes en la Argentina y reiterar que moverá la embajada “apenas las condiciones lo permitan”. En esa síntesis oficial no aparece ninguna mención a Malvinas, a Sea Lion ni a Navitas.

Argentina estrena y promueve los “acuerdos de Isaac” con Israel, una iniciativa de Javier Milei en su visita a Netanyahu / Créditos: X – Benjamin Netanyahu

El Gobierno argentino sí decidió confrontar formalmente a Navitas cuando el proyecto avanzó en el Atlántico Sur, pero cuando Milei volvió a pararse junto a Netanyahu eligió no llevar ese conflicto al centro de la escena pública. En otras palabras, el Presidente viajó al país de origen de la empresa señalada por su propia Cancillería, reforzó la alianza bilateral, reactivó la promesa de la embajada en Jerusalén y aun así evitó exponer el tema que más directamente toca la soberanía argentina en esa relación.

La omisión pesa todavía más porque ya existía un antecedente político directo. En enero, The Times of Israel reportó que la mudanza de la embajada argentina a Jerusalén había quedado frenada por tensiones vinculadas justamente a los planes de Navitas en Malvinas. Ese punto nunca fue confirmado oficialmente por la Casa Rosada, pero sí quedó instalado como una explicación de peso en la prensa israelí y fue seguido de cerca por Escenario Mundial. Ahora, en su nueva visita, Milei volvió a decir que trasladará la embajada cuando las condiciones lo permitan, pero sin aclarar si el conflicto por Sea Lion sigue siendo uno de esos condicionantes.

Cuenca Malvinas en las Islas, donde se ubica Sea Lion. Créditos: @MalvinasData en X

El silencio también contrasta con el lugar que Malvinas ocupa en otros frentes de la política exterior argentina. Como señaló Escenario Mundial este mes, Chile volvió a respaldar los “legítimos derechos de soberanía” argentinos sobre las islas, mientras el reclamo mantiene apoyos en el MERCOSUR, la OEA, la CELAC y otros foros. Es decir, la Argentina conserva una red diplomática activa en torno a la causa Malvinas, pero su principal gesto político en Israel no incluyó ninguna referencia pública a la empresa israelí que avanza sobre el proyecto energético más sensible en el área disputada.

Navitas informa en su sitio oficial que posee el 65% del proyecto Sea Lion y que el desarrollo sigue bajo ejecución, con primera producción esperada para 2028. La actualización oficial de la Cancillería argentina, a su vez, volvió a remarcar que Navitas es una firma de origen israelí y que el avance del proyecto motivó una profundización de las acciones diplomáticas argentinas. Mientras eso ocurre, Milei eligió en Israel hablar de inteligencia artificial, vuelos directos, lucha contra el antisemitismo y traslado de la embajada, pero no de la petrolera que su propio gobierno viene denunciando.

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