Las fuerzas armadas de Rusia desplegaron bombarderos estratégicos Tu-22M3 sobre el mar Báltico y Suecia debió interceptarlos invocando a la OTAN, en una nueva incursión de Moscú que para muchos acentúa los miedos de que la guerra en Europa se pueda expandir más allá de Ucrania.

“Cazas de combate del equipo de respuesta rápida de Suecia interceptaron dos bombarderos estratégicos rusos Tu-22M3 sobre el mar Báltico hoy”, publicó la cuenta oficial de la Fuerza Aérea de Suecia el pasado 20 de abril en su cuenta oficial de X, donde también informaron la respuesta del país europeo: “Los bombarderos eran escoltados por dos cazas rusos, y su intercepción fue coordinada con socios de la OTAN“.
Las fuerzas armadas de Rusia despliegan bombarderos estratégicos Tu-22M3 sobre el mar Báltico y Suecia invoca a la OTAN para interceptarlos
El teniente coronel Robert Krznaric, jefe de operaciones de la Fuerza Aérea sueca, contó a medios locales que las aeronaves rusas fueron avistadas alrededor de las 10 del lunes 20 al noreste de la isla de Gotlandia luego de haber ingresado al espacio aéreo europeo a través del golfo de Finlandia, con lo cual pasó entre Suecia y los países Bálticos. Luego continuaron al sur hasta Bornholm, antes de dar la vuelta hacia Rusia.
Además, se confirmó que la Fuerza Aérea de Suecia reunió dos jets de combate JAS 39 Gripen para escoltar a los bombarderos rusos una vez que fueron descubiertos, a la par que los socios de la OTAN eran notificados para permanecer alerta ante el contacto. No hubo comunicación oficial desde Rusia que explicara la maniobra.
Pero este vuelo se suma a otras cinco salidas que debieron hacer aeronaves asociadas a la OTAN por incursiones similares de aeronaves rusas en los países Bálticos, señalados como un potencial escenario de conflicto entre las ambiciones expansionistas de Vladimir Putin y las limitaciones defensivas de la Unión Europea en esta zona geográfica tan próxima a Rusia.
Tanto el 13, 14 y 17 de abril, aeronaves de combate de la OTAN fueron desplegadas sobre el espacio aéreo de Lituania para interceptar aviones rusos de reconocimiento Il-20. Los mismos volaban con sus transpondedores apagados y sin planes de vuelo, a la par que no mantenían contacto de radio con el control de tránsito aéreo local.
El 13 de abril, fue detectado un avión de transporte militar An-26, pero en este caso tenía su transpondedor encendido y se comunicó con el control aéreo, aunque no tenía plan de vuelo. En paralelo, el 15 del mes los aliados occidentales debieron reunir aeronaves para interceptar dos cazas Su-30SM. Al igual que los Il-20, estas aeronaves volaban con sus transpondedores apagados, sin planes de vuelo y no establecieron contacto con las autoridades locales.

La situación en el mar Báltico y sus países costeros es de mucha incertidumbre por los movimientos rusos y sus posibles implicancias. Las fronteras de Estonia, Letonia y Lituania con Rusia y su escasa extensión territorial los convierte en blancos vulnerables a las ambiciones expansionistas de Vladimir Putin. Así lo advirtió incluso el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien dijo recientemente en una entrevista televisiva que el Kremlin podía estar preparando “una ofensiva paralela de menor escala, costo y esfuerzo, en algún lugar donde se pueda operar con menos fuerzas de combate”, un escenario que situó en “algunos estados, de los Países Bálticos por ejemplo, que no están preparados para una fuerte resistencia”.
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