El Ministerio de Asuntos Exteriores de China expresó su rechazo a la reforma del régimen de exportación de armas anunciada por Japón, advirtiendo sobre un posible proceso de “remilitarización” y cuestionando su compatibilidad con el marco constitucional japonés. “¿Qué está tramando realmente Japón? ¿Cómo puede presentarse como un país amante de la paz?”, señalaron desde Beijing.
La medida, anunciada este martes por el gobierno japonés, busca reforzar sus capacidades de defensa y las de sus aliados regionales en un contexto marcado por la creciente influencia de China en Asia y la presión sobre la industria armamentística occidental, particularmente tras la guerra en Ucrania.
Qué cambia en la política japonesa
Si bien Japón mantendrá los llamados “tres principios” que regulan la exportación de equipamiento militar —controles estrictos, restricciones a la reexportación a terceros países y la prohibición de ventas a países en conflicto—, la reforma elimina cinco categorías que limitaban las exportaciones a usos no letales, como rescate, transporte, vigilancia, alerta temprana y desminado.
La reacción de China
Desde Beijing, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, afirmó que China “seguirá muy vigilante y se opondrá firmemente a cualquier acción imprudente de Japón que conduzca a una nueva forma de militarismo”.
En esa línea, recordó que diversos instrumentos internacionales establecieron que Japón debía ser desarmado tras la Segunda Guerra Mundial y limitar sus capacidades militares. Asimismo, subrayó que la Constitución japonesa impone restricciones al uso de la fuerza y al derecho de beligerancia.
“Los movimientos recientes de Japón en materia de seguridad y defensa contradicen su autoproclamada identidad pacifista”, sostuvo el funcionario.
En un tono más enfático, Guo advirtió sobre las implicancias históricas del cambio de postura japonesa reconociendo que “El olvido de la historia significa traición. La negación de la responsabilidad implica la repetición de los errores”.
Finalmente, aseguró que la comunidad internacional “permanecerá en máxima alerta” frente a lo que calificó como señales de un posible resurgimiento del militarismo japonés.
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