El gobierno de Taiwán ordenó una serie de simulacros para ensayar un corredor de combustible seguro en caso de un bloqueo de China. El ejercicio militar muestra las preocupaciones estructurales de la isla, que experimenta actualmente restricciones energéticas al igual que buena parte de Asia, por el conflicto en Medio Oriente.
Las características insulares del territorio autogobernado democráticamente, pero reclamado por China, refuerzan su dependencia de las importaciones de combustible, un punto débil que Taipéi busca suplir con este tipo de ejercicios. El ensayo tiene componentes cívico-militares, y está destinado a asegurar la provisión de Gas Natural Licuado (GNL) en caso de conflicto armado.
Taiwán lanza simulacros para asegurar transporte de combustible en caso de un ataque de China
El escenario para el que se prepara Taiwán no es muy diferente al que ofrece actualmente el estrecho de Ormuz, vía por la que pasa buena parte del combustible que llega a Asia: los ejercicios simulan condiciones de disputa marítima como acceso restringido a puertos y operaciones de escolta a envíos de combustible.
Son, además, condiciones que afectarían directamente a Taiwán por sus acuciantes necesidades energéticas, destinadas a suplir tanto su defensa como su economía. Se trata de un territorio que depende de las importaciones de Gas Natural Licuado para sostener su potente industria tecnológica, que suple de microprocesadores al mundo.
Por eso, la iniciativa contó con la asistencia del Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas y agencias marítimas, que trabajaron en coordinación para responder a un escenario de confrontación en corredores marítimos. De esta manera, las autoridades esperan comprobar la resiliencia de los recursos logísticos, la coordinación del comando y las redes de distribución funcionando bajo presión.
Además de replicar un escenario que ocurre actualmente en Medio Oriente, el ejercicio se prepara para una de las amenazas que Taipéi anticipa de Beijing: un bloqueo marítimo a gran escala que asfixie la vida en la isla, en lugar de un asalto anfibio directo -otro escenario para el que también ha tomado acciones el gobierno local-.
Uno de los ejercicios chinos más importantes del último tiempo alrededor de la isla incluyó un virtual bloqueo, al dividir las aguas circundantes a Taiwán en cinco zonas que fueron ocupadas por recursos navales y aéreos del Ejército de Liberación Popular. Los ejercicios se realizaron con fuego real en el estrecho de Taiwán e impactaron de forma directa en las rutas aéreas, forzando ajustes y cancelaciones que alcanzaron 941 vuelos en un lapso de alrededor de 10 horas, afectando a más de 100.000 pasajeros.
El episodio ocurrió el 30 de diciembre, en plena escalada por las maniobras “Justice Mission 2025”, y reactivó una lectura central: más allá del componente militar, Beijing está ensayando presión práctica sobre los corredores de circulación que sostienen la conectividad de la isla. Habiendo tomado nota de las implicancias posibles de un movimiento similar, Taiwán se prepara para combatir un eventual bloqueo.
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