Expertos militares advirtieron a Estados Unidos que China construyó un sistema estatal para militarizar su industria robótica que no es alcanzado por las sanciones norteamericanas. Esta estructura permite a la potencia asiática fundir sus iniciativas civiles con las FF.AA. sin que exista siquiera una decisión explícita de las empresas involucradas de que sus productos se utilicen como armas.
La burocracia del Partido Comunista Chino ha construido una compleja estructura de incentivos para que los robots diseñados originalmente con fines civiles puedan ser objeto de desarrollos militares a través de polos productivos, universidades y exenciones fiscales que, en los hechos, constituyen la base de los desarrollos robóticos de la potencia asiática.
China construyó un sistema estatal para militarizar su industria robótica que Estados Unidos no puede tocar con sus sanciones
Un caso que ilustra la hibridación del sistema industrial chino es el de Unitree, uno de los mayores fabricantes de robots de China. Aunque en 2022 la compañía firmó una carta abierta junto a otras empresas -incluida la norteamericana Boston Dynamics- para desaconsejar el uso de sus productos con fines militares, desde 2024 existen registros de sus robots cuadrúpedos siendo utilizados por el Ejército Popular de Liberación con rifles de asalto montados. El año pasado, los perros robot aparecieron en el desfile militar que homenajeó la victoria sobre Japón, y más tarde en 2025 los modelos fueron vistos una vez más en ejercicios militares con rifles y lanzacohetes.
Pero en agosto de 2025, Unitree afirmó que “siempre ha sido una empresa de robots civiles”, y parte de la alarma en Estados Unidos es que esto, técnicamente, es cierto. Como denunció el analista político Charles Sun en una publicación reciente en el medio especializado War on the Rocks, “el Partido Comunista Chino llevó a las Fuerzas Armadas a Unitree a través de canales que no requirieron órdenes directas, contratos clasificados o consentimiento corporativo”. El analista apunta a un extenso sistema de designaciones estatales, incentivos fiscales, canales de adquisición y organismos de normas que “moldean el comportamiento de las empresas mucho antes de que cualquier producto llegue a un campo de ejercicios militares”.
En el caso de Unitree, fundada en 2016 por un ingeniero de 26 años llamado Wang Xingxing, el traspaso de capacidades civiles a lo militar incluyó la designación de la compañía como una empresa nacional de nivel “Pequeño Gigante” bajo el programa “Zhuanjingtexin”, un estatus que desbloquea tratamiento fiscal preferencial, financiamiento subsidiado y acceso a compras. Pero, además, los incentivos se reproducen a nivel municipal, ya que la compañía ha sido designada como uno de los “seis pequeños dragones” de su ciudad natal Hangzhou -una denominación que comparte con la empresa de IA DeepSeek-, lo que la hizo merecedora de parte del 15,72% del presupuesto de política industrial destinado a fomentar estas empresas.
Pero el gran salto del uso civil de la tecnología de Unitree a su aplicación militar se produce a través de las compras de universidades, que Unitree reconoce como 73.6% de sus ganancias en los primeros nueve meses de 2025, y que en los últimos cinco años alcanzaron a aproximadamente 30 casas de altos estudios. Entre las universidades que compraron los productos de Unitree para investigación y desarrollo hay al menos cinco instituciones que están en la lista de exportaciones controladas de Estados Unidos y Canadá por “actividades relacionadas con lo militar”.
Una de ellas, la Universidad del Norte de China, describió oficialmente sus compras de robots de Unitree en diciembre de 2022 como destinadas a fines de “tecnología y ciencia armamentística” en sus documentos oficiales. Según el medio disidente chino Secrecy Work, en 2017 más de 150 universidades obtuvieron credenciales para la investigación clasificada de armamento. “Esto no es una filtración en el sistema”, afirma Sun, “es el sistema trabajando según lo planeado”.
El movimiento chino con Unitree, replicado con otras empresas, se consolidó en noviembre de 2025, cuando el Ministerio de Industria y Tecnología de Información nombró a Wang Xingxing como vicepresidente del Comité Técnico Nacional de Estandarización de Robots Humanoides. Aunque este cuerpo opera como un órgano civil, en su directorio aparecen conglomerados de Defensa y universidades asociadas a investigaciones militares, así como firmas sancionadas por Estados Unidos como SenseTime y Huawei.
Según Sun, esta sutil hibridación hace que las empresas chinas que desarrollan robots que luego son utilizadas con aplicaciones militares queden fuera del radar de las sanciones norteamericanas. Aunque Unitree finalmente fue incluida en la lista del Departamento de Defensa estadounidense para compañías militares chinas por las vinculaciones antes expuestas, Sun advierte que ante el sistema desarrollado por el PCCh la sanción individual “resulta estructuralmente insuficiente, ya que apunta a una firma mientras la arquitectura que la produjo se mantiene intacta”.
Este ecosistema está detrás del avance de China en el sector tecnológico, explicitado por el exdirector de China del Consejo de Seguridad Nacional, Rush Doshi, quien el pasado 17 de marzo declaró ante el Comité de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que la potencia asiática instaló aproximadamente 300,000 robots industriales el año pasado, 10 veces la cifra de Estados Unidos, según la Federación Internacional de Robótica. Mientras Estados Unidos no genere su propio sistema de incentivos y logre debilitar el de China, esta brecha tecnológica podría ampliarse a futuro.
Te puede interesar:
