Las campañas de sabotaje encubierto de Rusia en Europa ya exponen la vulnerabilidad de la infraestructura de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), según señala un think tank británico que advierte sobre algunas reformas postergadas en el Viejo Continente para afianzar su independencia estratégica.

La profundización y diversificación de la campaña de presión que Rusia ejerce sobre Europa entró en una nueva fase denominada “shadow warfare” (guerra en las sombras), advierten especialistas que señalan una deriva más violenta de la antes denunciada “guerra híbrida”. En este sentido, la ambigüedad y duda razonable con la que el Kremlin dirige sus esfuerzos desestabilizantes hacen que los países europeos vacilen en su respuesta.
Un think tank británico advierte que el sabotaje ruso ya expone la vulnerabilidad de la infraestructura de la OTAN
Desde el RUSI (Royal United Services Institute) señalan que este tipo de ataques “tienen lugar en la zona liminal de la negación y la atribución, utilizando recursos poco convencionales y métodos que borran la diferencia entre actividades de inteligencia y guerra abierta”. En esta línea se cuentan intervenciones de drones que paralizan aeropuertos enteros, vehículos no tripulados que traspasan las fronteras de estados miembros para dañar propiedades y buques asociados a Rusia que anclan frente a las costas de sus rivales.
La comparación con el 2024 muestra que el 2025 vio un aumento sustancial en este número de ataques, que desde el RUSI asocian también con el ascenso de países bálticos como Finlandia y Suecia dentro de la OTAN. En la primera mitad del 2025, señalan, Suecia y Alemania sufrieron más ataques que cualquier otro país, especialmente dirigidos contra infraestructura militar y civil.

La respuesta de estos países ha sido indirecta, ya sea através de la retórica, el apoyo militar a Ucrania -aunque sin comprometer tropas- o através de sanciones. “Sin una consistente, dura respuesta de sus adversarios, el Kremlin ve un campo abierto, limitado solo por su propia imaginación y recursos”, advirtió el profesor de Política Rusa del King’s College Samuel Green en un artículo reciente de la revista Foreign Affairs.
Desde el RUSI consideran que esta imaginación podría volar sobre la infraestructura civil de la OTAN, especialmente las vías férreas de Europa, que no solo tendrían un impacto en las sociedades de estos países, sino potencialmente también “un impacto posible en la habilidad de la OTAN para movilizar tropas y sostenerlas ante un potencial conflicto en el flanco este”.
No sólo la infraestructura física, referida a depósitos o edificios, son objetivos fáciles, sino que, apuntan, “los centros logísticos, los cuellos de botella donde el tráfico militar está inactivo, así como la obtención de información de personas que trabajan en infraestructura como la programación de trenes, son todas áreas donde Rusia podría escalar”.

Un escenario especialmente preocupante es que parte de los sabotajes e interferencias planteadas por Rusia, de manera indirecta o directa, apunten a estudiar las capacidades defensivas de la OTAN, un aspecto en el que, señalan desde el RUSI, “se exhiben fallas en la interoperabilidad, la resiliencia civil y el futuro planeamiento para la guerra moderna”.
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