Irán afirmó que permitió el tránsito marítimo a India y a otras “naciones amigas” por el Estrecho de Ormuz, en una decisión que pone en evidencia el uso estratégico de una de las rutas energéticas más sensibles del mundo en medio del conflicto regional. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que los buques de China, Rusia, India, Irak y Pakistán pudieron cruzar el paso marítimo, subrayando que Teherán mantiene el control soberano sobre la vía que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán.

Según el funcionario iraní, el tránsito fue autorizado únicamente a países considerados no hostiles, lo que introduce un criterio político en la navegación por el estrecho. Araghchi sostuvo que Irán establecerá nuevos arreglos de circulación como consecuencia de la guerra y remarcó que la seguridad del corredor marítimo va a depender de las relaciones diplomáticas con Teherán, en un contexto marcado por la confrontación con Estados Unidos e Israel.
Paralelamente, el ministro también agradeció a India y Sri Lanka por la “ayuda significativa” brindada después del hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena, atacada por un submarino estadounidense el 4 de marzo en el océano Índico cuando regresaba de ejercicios navales. El incidente, que dejó decenas de víctimas, incrementó la tensión militar regional y reforzó la narrativa iraní de defensa frente a lo que calificó como una agresión injustificada.
Ormuz y la seguridad energética internacional
En este marco, el Estrecho de Ormuz constituye un punto crítico para la seguridad energética global, ya que por ahí transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Como consecuencia, desde el inicio del conflicto, el tráfico marítimo cayó drásticamente debido a los riesgos militares y las restricciones operativas, generando preocupación en los mercados internacionales y en países asiáticos dependientes del suministro energético del Golfo.

Desde el ámbito diplomático, Irán negó la existencia de negociaciones directas con Washington, aunque reconoció intercambios indirectos mediante intermediarios regionales. Mientras Estados Unidos sostiene que existen contactos en curso, Teherán insiste en priorizar las garantías de seguridad antes de cualquier acuerdo, utilizando el control del tránsito por Ormuz como herramienta de presión estratégica dentro de una competencia geopolítica más amplia que trasciende el conflicto inmediato.













