Kim Jong Un usa la guerra con Irán para justificar el arsenal nuclear de Corea del Norte

El líder norcoreano Kim Jong Un camina frente a un misil balístico intercontinental en marzo de 2022 [Archivo: Agencia Central de Noticias de Corea vía Reuters]

El líder norcoreano Kim Jong Un camina frente a un misil balístico intercontinental en marzo de 2022 / Créditos: Agencia Central de Noticias de Corea vía Reuters

Corea del Norte volvió a defender públicamente su condición de potencia nuclear al usar la guerra con Irán como argumento central para rechazar cualquier presión externa de desarme. En un discurso ante la Asamblea Popular Suprema, Kim Jong Un sostuvo que el conflicto actual demuestra que Pyongyang hizo bien en conservar y reforzar su arsenal, en una nueva señal de que el régimen no piensa volver a una negociación centrada en la desnuclearización.

El líder norcoreano Kim Jong Un, acompañado por su hija Kim Ju Ae, supervisa el lanzamiento de prueba de lanzacohetes múltiples de calibre 600 mm en Corea del Norte, el 14 de marzo de 2026, en esta fotografía publicada por la agencia oficial de noticias norcoreana KCNA.

Según la agencia estatal KCNA, Kim afirmó que la “situación actual” prueba con claridad que Corea del Norte estuvo en lo correcto al ignorar tanto la presión como las “palabras dulces” de Estados Unidos para abandonar sus armas nucleares. En ese marco, definió el estatus nuclear del país como “irreversible” y lo presentó no solo como garantía de seguridad, sino también como condición para sostener el desarrollo económico y social del régimen.

El mensaje se produce en un contexto internacional que Pyongyang busca explotar políticamente. Ya a comienzos de marzo, especialistas y exfuncionarios consultados habían advertido que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán iban a reforzar la convicción de Kim de que renunciar al arma nuclear sería un error estratégico. La lógica es directa: para el liderazgo norcoreano, el caso iraní funciona como prueba de que los Estados enfrentados con Washington necesitan una capacidad de disuasión propia para evitar quedar expuestos a coerción militar externa.

Kim Jong Un visita el destructor Choe Hyon, el primero de una nueva serie de buques de 5.000 toneladas en construcción, durante una inspección en el astillero de Nampho/ Créditos: KCNA

La intervención de Kim no se limitó al expediente nuclear. En el mismo discurso profundizó su giro estratégico contra Corea del Sur, a la que volvió a definir como el “Estado más hostil”, consolidando la línea que abandona la vieja retórica de reunificación y reemplaza ese marco por uno de confrontación abierta entre dos Estados rivales. Ese cambio quedó acompañado por reformas constitucionales aún no detalladas por completo y por la continuidad del nuevo plan quinquenal económico aprobado por la dirigencia norcoreana.

En paralelo, el régimen volvió a mostrar que su apuesta no es meramente declarativa. El presupuesto aprobado por la Asamblea asigna alrededor de 15,8% del gasto estatal a defensa, con énfasis en la disuasión nuclear y las capacidades de guerra. El dato refuerza la idea de que Pyongyang no está usando el conflicto con Irán solo como recurso propagandístico, sino también como justificación para seguir blindando doctrinaria, política y presupuestariamente su programa estratégico.

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