- China aumenta presión militar sobre Taiwán.
- Taiwán busca fortalecer su capacidad de disuasión.
- EE.UU. evalúa que Pekín no planea invadir en 2027.

El gobierno de Taiwán advirtió que China representa una amenaza “muy seria” debido al sostenido crecimiento de sus capacidades militares, y subrayó la necesidad de reforzar la disuasión para evitar un eventual ataque. El ministro de Defensa, Wellington Koo, afirmó que el objetivo es elevar el costo y el riesgo de una invasión para Pekín, en un contexto de creciente presión militar sobre la isla.
Las declaraciones se producen tras un informe de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos que indicó que China no tendría previsto invadir Taiwán en 2027 y que buscaría, en cambio, avanzar en su control sin recurrir a la fuerza. Sin embargo, Koo sostuvo que Pekín no ha renunciado al uso de la fuerza ni ha desacelerado su gasto en defensa, por lo que la amenaza sigue vigente.
En este escenario, Taiwán considera clave fortalecer sus capacidades militares para influir en el cálculo estratégico chino. Koo advirtió que si el crecimiento militar de China continúa sin una mejora paralela en la defensa taiwanesa, aumentaría la probabilidad de un ataque. En contraste, un refuerzo sostenido de la disuasión podría postergar indefinidamente ese escenario. En paralelo, el gobierno del presidente Lai Ching-te impulsa un aumento del gasto en defensa por unos 40.000 millones de dólares, aunque enfrenta trabas en el parlamento opositor, que cuestiona la falta de detalles del plan.

celebró el 11 de marzo de 2026 una conferencia de prensa para reafirmar el apoyo a los miembros del servicio y al presupuesto de defensa especial, enfatizando que fortalecer la defensa nacional no es una provocación sino una demostración de la determinación de Taiwán en la autodefensa. Créditos: MND R.O.C.
Como parte de este esfuerzo, Taiwán avanza en la modernización de su flota submarina, incluyendo la puesta en marcha de un nuevo submarino de desarrollo local y la actualización de unidades adquiridas a Países Bajos en la década de 1980. Según el Ministerio de Defensa, estas capacidades reforzarán significativamente el poder de combate de la isla. El trasfondo es una escalada sostenida de tensiones en el estrecho de Taiwán, donde China ha intensificado sus ejercicios militares mientras insiste en que la cuestión taiwanesa es un asunto interno y rechaza las advertencias de Washington sobre la “amenaza china”.
En paralelo, el escenario reciente muestra que la presión de Pekín no se limita al plano militar. En medio de la crisis energética global derivada de la guerra en Irán, China llegó a ofrecer a Taiwán garantías de suministro energético a cambio de avanzar en la “reunificación”, una propuesta rechazada por Taipéi y leída como parte de su estrategia de coerción política . A su vez, análisis de centros estratégicos advierten que un eventual conflicto por la isla tendría efectos globales comparables —o incluso superiores— a los actuales shocks geopolíticos en Medio Oriente, reforzando la centralidad del estrecho de Taiwán como uno de los principales puntos de tensión del sistema internacional.
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