China le ofreció a Taiwán una “reunificación energética” mientras los países del mundo buscan alternativas al petróleo comprometido por la guerra en Irán. La propuesta, que consiste en intercambiar combustible por la soberanía del territorio gobernado autónomamente, ya fue rechazada por las autoridades de la isla.

Se trata de un nuevo esfuerzo de Beijing por promocionar los supuestos beneficios de la integración de la isla a China continental. Es que Taiwán es una más de las industrias asiáticas que se ven comprometidos por el bloqueo del estrecho de Ormuz, ya que importa el 97% del petróleo y Gas Natural Licuado (GNL) que utiliza.
China ofrece a Taiwán una “reunificación energética” en medio de la crisis petrolera por la guerra en Irán
“Estamos dispuestos a proveer a nuestros compatriotas de Taiwán con seguridad de recursos y energía estable y confiable, para que puedan vivir mejores vidas”, aseguró Chen Binhua, portavoz para la Oficina de Asuntos de Taiwán de China, al decir que su país quería una “reunificación pacífica” con la isla, a la que reclama como parte de su territorio desde 1947.

La medida se enmarca en las promesas de una autonomía del tipo “un país, dos sistemas”, similar a la regente en Hong Kong y Macao, con la que China ofrece a Taiwán mantener niveles de autonomía si le confiere soberanía sobre el territorio. La propuesta no cuenta con el apoyo de los partidos mayoritarios de la política interna de la isla.
El viceministro de Economía de Taiwán Ho Ching-tsang ya se encargó de negar la propuesta china, al asegurar ante el parlamento local que la propuesta es inviable en el presente: “Claro que esto es imposible. Esto es parte de la guerra cognitiva”. Por otro lado, el funcionario sostuvo que el país ya hizo planes para pasar la crisis generada por la guerra en Medio Oriente: “en términos de energía, nosotros en Taiwán nos preparamos, tenemos reservas y planes de respuesta”.
El entramado industrial de Taiwán es importante no sólo para el país sino para el mundo, ya que buena parte de los chips semiconductores que movilizan la tecnología del mundo son fabricados en la isla. La TSMC, la mayor fábrica de este tipo de componentes en el mundo, es originaria de Taiwán, una de las claves por las que Estados Unidos, a pesar de no reconocerlo como un estado, defiende su status quo con milmillonarias ventas de armamento para las FF.AA. locales.

Por este apoyo, buena parte de las carencias de combustible que enfrenta la isla -así como el continente asiático- serán aportadas por Estados Unidos. Sin embargo, no todo es concordancia entre ambas naciones: como contó Escenario Mundial, la administración Trump presiona a Taiwán para que trasladen el 40% de su producción de semiconductores a Norteamérica, algo que Taipéi ya declaró es imposible de realizar.
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