Oficialmente, el Departamento de Defensa de Estados Unidos aseguró que no existen planes militares para intervenir en Cuba, después de declaraciones del presidente Trump sobre una posible acción contra la isla generaran preocupación en el Congreso. En este contexto, funcionarios del Pentágono aclararon que, pese a considerar a Cuba un desafío relevante en materia de inteligencia regional, no se evaluó ninguna operación militar contra el país caribeño.

En su intervención ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el subsecretario adjunto interino de Defensa para asuntos del hemisferio occidental, Joseph Humire, describió a Cuba como uno de los actores de inteligencia más activos del hemisferio, señalando su cooperación con gobiernos y redes de seguridad en América Latina, incluida su presencia en Venezuela. En paralelo, también afirmó no tener conocimiento de planes de invasión y subrayó que cualquier decisión de uso de la fuerza corresponde al liderazgo político civil.
Posteriormente, Trump afirmó a periodistas: “Toda mi vida he estado oyendo hablar de Cuba y Estados Unidos. ¿Cuándo iba Estados Unidos a hacerlo? Creo que tendré… el honor de tomar Cuba. Ya sea liberarla, tomarla —creo que podré hacer lo que quiera con ella, a decir verdad—. Son una nación muy debilitada en este momento”. Comentario que provocó inquietud entre legisladores por la posibilidad de una intervención unilateral. En consecuencia, el representante demócrata Herb Conaway Jr. advirtió que ese tipo de declaraciones plantea interrogantes sobre los límites del poder presidencial en materia de política exterior y cambio de régimen.
El debate institucional sobre el uso de la fuerza
En consecuencia, senadores demócratas impulsaron una resolución basada en la Ley de Poderes de Guerra destinada a impedir cualquier acción militar contra Cuba sin autorización previa del Congreso. El senador Adam Schiff sostuvo que la iniciativa busca reafirmar las facultades constitucionales legislativas y evitar que Estados Unidos se involucre en un nuevo conflicto exterior sin debate parlamentario formal.
Por consiguiente, el episodio refleja tensiones en la política estadounidense hacia Cuba y, más, en el equilibrio institucional entre la Casa Blanca y el Congreso respecto al uso de la fuerza. El Pentágono procura diferenciar sus evaluaciones estratégicas de inteligencia de decisiones políticas, en un contexto donde la retórica presidencial y la planificación militar no siempre avanzan al mismo ritmo.
La dureza de Trump empeora la crisis energética cubana
En paralelo, el operador de la red cubana, UNE, reportó a comienzos de esta semana un colapso en la red eléctrica nacional, que dejó a cerca de 10 millones de personas sin electricidad en medio del bloqueo petrolero impuesto por la Administración de Trump que agrava la crisis en la isla. La crisis energética, que se viene agravado desde mediados de 2024, responde a múltiples factores, entre ellos problemas estructurales en el sistema eléctrico y las restricciones externas sobre el suministro de combustible.

El mandatario estadounidense cortó los envíos de petróleo venezolano a la nación latinoamericana y amenazó con imponer aranceles a cualquier país que venda petróleo a La Habana, asfixiando así la ya obsoleta red eléctrica de la isla. Expertos consideran que la situación es el resultado de “una combinación de infrafinanciación crónica del sector y el actual bloqueo de Trump”. Por su parte, el gobierno cubano insistió en que las sanciones estadounidenses constituyen el principal factor detrás de lo que describe como una “asfixia energética”.
Marco Rubio es la clave detrás de la política de EE.UU. en Cuba
Pero lo cierto es que quien está detrás de la presión y el embargo hacia Cuba es uno de los altos funcionarios mas cercanos a Trump, Marco Rubio. Como Secretario de Estado de Estados Unidos, Rubio lidera una postura de máxima presión contra el gobierno cubano, exigiendo cambios estructurales profundos, democracia y libertad, rechazando las reformas económicas actuales como insuficientes. Su estrategia busca asfixiar económicamente a la isla y debilitar su sistema político, a menudo vinculando la caída del régimen a la crisis de sus aliados, como Venezuela

Tras la operación que tuvo lugar a fines del año 2025, y que culminó con la captura de Nicolás Maduro, el funcionario estadoaunidense afirmó que el régimen de Cuba debería sentirse “preocupado”. Además lanzó críticas directas a la conducción política cubana señalando que “es un desastre en este momento”, y que el país está gobernao por dirigentes “incompetentes”.













