Como consecuencia de la prolongación de la guerra de Irán, Estados Unidos envió esta semana más de 3.000 marines y marineros a Medio Oriente en una misión de despliegue destinada a disuadir a Teherán de atacar a los barcos mercantes que navegan por el Estrecho de Ormuz. Así, aunque aún no se habla de una operación terrestre, la noticia confirmada por el Mando Central de las Fuerzas Navales de EE.UU. no hace más que alimentar los rumores.

Los marines llegaron a bordo del buque de desembarco USS Carter Hall y del buque de asalto anfibio USS Bataan, que juntos pueden transportar decenas de aviones, incluidos Ospreys y jets Harrier, además de embarcaciones anfibias de desembarco y vehículos tácticos.
Estas fuerzas pertenecen al Grupo Anfibio de Preparación de Bataan y a la 26ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU). La MEU, con sede en Carolina del Norte, “es capaz de llevar a cabo misiones anfibias, respuesta a crisis y operaciones de contingencia limitadas, incluyendo la posibilidad de la introducción de fuerzas de sucesor y operaciones especiales designadas”, según un comunicado de las Fuerzas Navales del Mando Central.
El secretario de Defensa, Lloyd Austin, ordenó la medida en febrero “en respuesta a los recientes intentos de Irán de confiscar barcos comerciales” en Medio Oriente. Se espera que la presencia de marines a bordo de buques civiles sea un fuerte elemento disuasorio para Teherán.
¿Es posible una operación terrestre?
Por el momento, una operación terrestre en Irán por parte de Estados Unidos parece casi imposible. Sin embargo, los rumores van al alza en Washington: hace algunos días, el presidente Donald Trump fue consultado sobre si estaba analizando enviar tropas al país persa para salvaguardar material nuclear en Isfahán. Pero Trump fue contundente al asegurar que “no hemos tomado ninguna decisión al respecto. No estamos ni cerca de ella”.
Las declaraciones se dieron luego de varios rumores que reportaban un posible despliegue estadounidense en la instalación subterránea Isfahán. Cabe recordar que, a mediados de 2025, Estados Unidos bombardeó dicha instalación, en el marco de la Operación Midnight Hammer, buscando darle un golpe devastador al programa nuclear iraní. Sin embargo, diversas fuentes sugirieron que Teherán evacuó las instalaciones nucleares antes del ataque.
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