- El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, confirmó que Estados Unidos está transfiriendo parte de sus sistemas de defensa antimisiles THAAD de Corea del Sur a Medio Oriente
- Sin embargo, el mandatario aseguró que la reubicación de los sistemas de defensa no afectaría la disuasión contra Corea del Norte
- Pero, más allá de la disputa entre Seúl y Pyongyang, quien podría sacar provecho de la actual situación es China

Corea, preocupada pero segura
Intentando ponerle fin a la guerra en Irán, Estados Unidos está transfiriendo parte de sus sistemas de defensa antimisiles THAAD de Corea del Sur a Medio Oriente para reforzarse. La noticia fue confirmada por el presidente surcoreano Lee Jae-myung, quien aseguró que la reubicación de los sistemas de defensa de las fuerzas armadas estadounidenses no afectaría la disuasión contra Corea del Norte (RPDC).
Las baterías THAAD estadounidenses se desplegaron en Corea del Sur en el pasado para combatir mejor los misiles balísticos norcoreanos. Por ello, ante la nueva situación, Lee Jae-myung reconoció que se oponía a “a la retirada de algunas armas de defensa aérea estadounidenses utilizadas para las necesidades militares de nuestro país, pero también es una dura realidad que no podemos imponer completamente nuestra opinión”.
A la cuestión de las baterías THAAD se suma que Estados Unidos también estaría transfiriendo misiles interceptores desde la región del Indo-Pacífico y otras ubicaciones al sistema de defensa aérea Patriot en Medio Oriente. Esto se debe a que la transferencia de capacidades antimisiles adicionales son necesarias para reforzar la defensa contra ataques con misiles balísticos iraníes.
Cabe recordar que, tras el inicio de la operación militar de Estados Unidos e Israel, Irán lanzó ataques contra Jordania, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos con el objetivo de destruir los sistemas antimisiles THAAD estadounidenses. Específicamente, Teherán intentó desactivar los radares AN/TPY-2 que forman parte de estos sistemas de defensa antimisiles. La destrucción de estos radares podría debilitar significativamente la eficacia de la defensa antimisiles estadounidense en la región y aumentar las posibilidades de que misiles balísticos iraníes alcancen sus objetivos.

¿Qué pasa con China?
En el año 2016, Estados Unidos y Corea del Sur acordaron desplegar THAAD tras varios lanzamientos de misiles de Corea del Norte. Sin embargo, casi automáticamente, China se opuso a la decisión, argumentando que los radares AN/TPY-2 pueden integrarse dentro en la red global de defensa antimisiles de Estados Unidos y debilitar la disuasión nuclear china.
Por ello, en 2017 Pekín inició una de las mayores presiones económicas del siglo XXI sobre Corea del Sur, incluyendo restricciones al turismo chino hacia el país peninsular, además de boicotear a los productos surcoreanos y sancionar a empresas de ese país.
Y dicha presión dio efecto, ya que, ese mismo año, Seúl confirmó tanto que no desplegaría más sistemas THAAD ni que los sistemas ya instalados se integrarían a una red de defensa antimisiles regional liderada por EE.UU. Por lo tanto, aunque el presidente surcoreano asegura que la actual situación no debilita a su país, el repaso histórico deja en evidencia que, de alguna manera, China podría sacar provecho de la actual situación.
Tal vez te interese: Buscando acercarse a China, Trump le da la espalda a sus aliados del Indo-Pacífico










