El pasado sábado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel atacaron el Estado iraní, lanzando las operaciones Furia Épica y Rugido de León y dejando como saldo la muerte del líder supremo iraní Alí Khamenei. La ofensiva estadounidense-israelí responde a una serie de motivos que tienen que ver tanto con la amenaza nuclear que representa Irán y el cambio de régimen que Estados Unidos e Israel buscan propiciar en la región.

En meses anteriores, Estados Unidos amenazó con atacar Irán si su gobierno se negaba a acabar con su plan nuclear. Tras varias rondas de conversaciones, no pudo llegarse a un acuerdo, por lo que, dos días después de la última reunión que tuvo lugar en Ginebra, tanto el gobierno estadounidense como el gobierno israelí atacaron al régimen teocrático iraní. Las operaciones militares produjeron un caos generalizado y la emergencia de un régimen descabezado.
Por otro lado, otro de los motivos por los cuales se llevaron adelante los ataques tiene que ver con la amenaza que representa el sólido arsenal misilístico iraní, sobre el cual el presidente de los Estados Unidos se pronunció en diversas ocasiones alegando que Irán posee una gran cantidad de “misiles de largo alcance que ahora pueden amenazar a nuestros muy buenos amigos y aliados en Europa, nuestras tropas estacionadas en el extranjero, y pronto podrían llegar a la patria estadounidense”. Más allá de los dichos de Donald Trump, esto último no se encuentra respaldado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Sin embargo, aquello que Irán efectivamente posee es un conjunto de misiles balísticos capaces de atacar las tropas y bases militares estadounidenses en Medio Oriente; capacidad que quedó comprobada definitivamente con los ataques iraníes llevados adelante en los últimos días.

Más allá de estas razones, muchos expertos coinciden en que la causa principal por la que Estados Unidos e Israel habrían atacado a Irán tiene que ver con el cambio de régimen que ambos países esperan lograr eventualmente en la región. En línea con esto, Trump llamó a los ciudadanos iraníes a tomar el poder “una vez que hayamos terminado”. Además, agregó que “esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones”.
Entre condenas, respaldos y llamados a la diplomacia
Cientos de líderes mundiales reaccionan a lo sucedido en los últimos días en Medio Oriente. Mientras algunos gobiernos justifican la confrontación como límite al programa nuclear iraní, otros temen que el mundo se acerque vertiginosamente a una guerra de escala mayor.
Tanto el presidente del Consejo Europeo, António Costa, como la presidente de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, calificaron los ataques estadounidenses-israelíes contra Irán de “sumamente preocupantes” y urgieron a “todas las partes a ejercer la máxima moderación, proteger a los civiles y respetar plenamente el derecho internacional”.
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró que “el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán tiene graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales”. Además, agregó que “la escalada en curso es peligrosa para todos, debe cesar”, e instó al gobierno iraní a “participar de buena fe en las negociaciones para poner fin a sus programas nucleares y balísticos, así como a sus actividades de desestabilización regional”.
Por otro lado, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, estableció que su rechazo a las acciones militares de Estados Unidos e Israel, entendiendo que las mismas contribuyen “a un orden internacional más incierto y hostil”. En adhesión, añadió que “no podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Medio Oriente”.
El gobierno ruso de Vladimir Putin declaró la ofensiva como una “peligrosa aventura” que podría causar una “catástrofe” en Medio Oriente.

China optó por evitar pronunciarse oficialmente sobre lo ocurrido, aunque desde su embajada en Irán llamó a la precaución de sus ciudadanos en una situación de seguridad a la que calificó como “extremadamente grave y compleja”.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha condenado la actual ofensiva contra Irán lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. El dirigente citó el pasaje de la Carta de las Naciones Unidas que prohíbe el uso de la fuerza contra otro país y alegó que los ataques generan “una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales”.
Mientras tanto, el pasado martes el gobierno iraní solicitó a la ONU detener la guerra. “El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene un deber (…) si lo desea, puede actuar, porque no hay más obstáculo para la acción que su propia voluntad”, aseguró el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei.
La nueva guerra en Medio Oriente, lejos de resolverse a corto plazo, amenaza con extenderse durante varios meses y modificar el equilibrio geopolítico global.
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