La crisis entre Pakistán y el gobierno talibán de Afganistán entró en una fase sin precedentes tras los bombardeos aéreos lanzados por Islamabad contra Kabul, Kandahar y Paktia, acompañados de una declaración oficial de “guerra abierta”. Analistas advierten que la escalada podría fortalecer a grupos armados, desestabilizar ambos países y abrir un ciclo de violencia difícil de contener.

En la madrugada del viernes, Pakistán lanzó ataques aéreos contra instalaciones militares talibanas en:
- Kabul (capital afgana)
- Kandahar (centro político e ideológico del liderazgo talibán)
- Paktia (provincia oriental estratégica)
Los bombardeos se produjeron horas después de que fuerzas afganas ejecutaran ataques coordinados transfronterizos contra posiciones militares pakistaníes en seis provincias fronterizas. Por un lado, Kabul afirmó haber matado a 55 soldados pakistaníes y capturado 19 puestos militares, mientras que por el otro, Islamabad reconoció solo dos bajas propias y calificó las cifras afganas de propaganda, asegurando haber eliminado al menos 133 combatientes afganos y destruido 27 puestos.

Cabe resaltar que las cifras no han sido verificadas de forma independiente.
El ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, declaró que “la paciencia se ha desbordado” y que ahora existe una “guerra abierta”. A lo que se suman palabras del primer ministro Shehbaz Sharif quien advirtió que no habrá “clemencia” en la defensa del territorio nacional.
El portavoz talibán Zabihullah Mujahid confirmó los ataques pero aseguró que no hubo víctimas y anunció operaciones de represalia desde Kandahar y Helmand.

Entendiendo la escalada
La ofensiva pakistaní responde a una nueva ola de atentados dentro de su territorio durante febrero:
- Un atentado suicida en Islamabad dejó al menos 36 muertos en una mezquita chií.
- Un ataque con vehículo cargado de explosivos en Bajaur mató a 11 soldados y un niño.
- Otro atentado en Bannu causó la muerte de dos soldados.
Pakistán atribuyó varios de estos ataques a militantes vinculados al Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), acusando a Kabul de permitirles operar desde territorio afgano. Recordemos que el TTP, fundado en 2007, es organizativamente distinto del Talibán afgano, pero comparte lazos ideológicos y sociales. Durante años combatió al Estado pakistaní y exige la imposición de una interpretación estricta de la ley islámica y la reversión de reformas territoriales en Khyber Pakhtunkhwa.
No obstante, Kabul niega brindar refugio al TTP y considera los ataques pakistaníes una violación de su soberanía.
Pakistán empleó misiles aire-tierra contra instalaciones militares talibanas. Testigos reportaron aeronaves que ingresaron, lanzaron bombas y se retiraron rápidamente. El hecho de que los ataques alcanzaran Kabul y Kandahar marca un cambio estratégico, ya que no se trata solo de escaramuzas en la frontera, sino de golpes contra centros administrativos y simbólicos del poder talibán.
A su vez, se registraron intercambios de fuego y ataques contra puestos militares a lo largo de la Línea Durand, la frontera de 2.600 kilómetros que separa ambos países y que históricamente ha sido fuente de tensión. Finalmente, el ministro de Información pakistaní confirmó ataques con “pequeños drones” en Abbottabad, Swabi y Nowshera, asegurando que fueron derribados sin causar daños.

La Comunidad Internacional
En octubre pasado, enfrentamientos fronterizos que dejaron más de 70 muertos fueron contenidos mediante mediación de Turquía y Qatar. Las negociaciones posteriores en Doha e Istanbul no lograron un acuerdo formal.
Esta vez, el secretario general de la ONU pidió respeto al derecho internacional humanitario. Mientras que Irán ofreció facilitar diálogo. Al mismo tiempo que, Arabia Saudita y Turquía activaron contactos diplomáticos. Finalmente, Qatar, que medió en crisis previas, mantiene comunicaciones con ambas partes.
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