El 29 de enero, la Corte suprema de Panamá declaró como “inconstitucional” la concesión de Panama Ports Company (filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison) sobre los terminales de Balboa y Cristobal, ubicados en la entrada del Pacífico y el Atlántico del Canal de Panamá. Acorde a la Corte, esta decisión responde a la evidencia de que los contratos con la filial violaban la constitución panameña y que existía “una inclinación desproporcionada a favor de la empresa” y en “perjuicio de las arcas del Estado”. Además, el 30 de enero, la Autoridad Marítima de Panamá anunció que otorgaría la concesión temporal a APM Terminals (filial del grupo danés MAERSK), con el fin de garantizar la continuidad de las operaciones en ambos puertos.

Frente estas medidas estatales, CK Hutchison anunció el 3 de febrero que llevará el caso a un arbitraje internacional ante la Cámara de Comercio Internacional (ICC) debido a que estas decisiones causarían perjuicios significativos contra la empresa. Además, en vista de la disposición de APM Terminals de asumir la operación temporal de ambos puertos, CK Hutchison amenazó el 10 de febrero con tomar medidas legales si se realiza esta medida sin su consentimiento.
En respuesta, el presidente de Panamá, José Raul Mulino, afirmó que el país no cederá ante presiones externas y buscará alinearse a la sentencia de la Corte al ser una decisión estatal y soberana. No obstante, las respuestas que ha generado esta controversia en Washington y Pekin muestran que este caso va más allá de la legalidad del fallo, sino, que se trata de un nuevo episodio en la pugna geopolítica entre ambas potencias por el control del Canal de Panamá.
¿Concesión inconstitucional?
CK Hutchison es un conglomerado hongkonés que pertenece a Li Ka-shing. Su filial, Panama Ports Company (PPC), viene controlando dos de los cinco terminales del Canal de Panamá desde 1997, y obtuvo una renovación por 25 años más en el 2021. No obstante, el año pasado se presentaron demandas ante la Corte Suprema solicitando la anulación de la concesión debido a presuntas irregularidades y perjuicios a los intereses nacionales, incluyendo la falta de pago de impuestos al gobierno de 1.2 millones de dólares. Además, se alegó que la renovación de la concesión del 2021 nunca fue legalmente autorizada.
Por su parte, PPC ha rechazado las acusaciones y ha establecido que pagó al gobierno panameño 59 millones de dólares en los últimos 3 años. Además, estableció que la decisión es inconsistente debido a que la legislación panameña autorizó al gobierno otorgar a la filial la concesión para operar y gestionar ambos puertos por casi 3 décadas. Así mismo, afirmó que el último año intentó comunicarse con las autoridades panameñas para resolver el diferendo, pero que no obtuvo respuestas efectivas. Por ello, considera que el fallo de la Corte carece de fundamento legal y se configura como la última acción de una campaña perjudicial dirigida por el estado contra la empresa.
El aumento de tensiones entre Washington y Pekín
Las respuestas de Estados Unidos y China frente a esta controversia que es, en principio, entre un Estado y una empresa extranjera inversora, evidencian la magnitud geopolítica que existe detrás. Esto se debe a que, pesar de que CK Hutchison es una empresa independiente del gobierno chino, sus concesiones en el Canal de Panamá significaron un crecimiento de la presencia China en este punto trascendental, lo que generó recelo en Estados Unidos.
Desde el año pasado, Donald Trump mostró un mayor interés en “recuperar” el control del Canal estableciendo que fue Estados Unidos el que lo construyó y que China no debería operarlo ni convertirlo en un arma. Incluso, amenazó en varias ocasiones con utilizar la fuerza para retomar la vía y ejerció campañas de presión contra el Estado Panameño para reducir la presencia China. Por ello, el secretario de Estado, Marco Rubio, celebró la decisión de la Corte anunciando por la plataforma X que Estados Unidos se siento “alentado”.

En cambio, el gobierno chino mostró su malestar frente a la decisión y advirtió al gobierno panameño de pagar un precio alto por esta medida, haciendo alusión a la pérdida de su credibilidad internacional y al perjuicio que puede traer para el desarrollo económico del país. Así mismo, acusó a Panamá de someterse a la hegemonía estadounidense y estableció que Pekín salvaguardará firmemente los derechos e intereses de sus empresas.
Por su parte, el gobierno de Panamá ha reiterado varias veces que es soberano sobre el Canal de Panamá y no cederá ante presiones de ningún Estado. No obstante, acciones como distanciarse de la iniciativa de la Franja y la Ruta y acatar el reciente fallo de la corte, considerado infundado y resultado de la campaña de presión de Trump sobre Panamá, evidencian una alineación de su política exterior hacia Washington.
¿Por qué es tan importante el Canal de Panamá?
El canal de Panamá es una vía de navegación interoceánica de 82km que atraviesa el istmo de Panamá en América central y conecta el Mar Caribe y el océano Atlántico con el océano Pacífico. Esta posición geográfica lo vuelve un punto clave para el comercio mundial ya que por esta vía transita aproximadamente el 5% del comercio marítimo mundial y permite reducir significativamente el tiempo y los costos de tránsito.
Para Estados Unidos, esta vía es trascendental debido a que el 72% de la carga que transita por el canal está vinculada a EE.UU. Además, 40% de los contenedores estadounidense transitan por los terminales de Balboa y Cristobal, específicamente. Por ello, el incremento de la presencia China en el canal (el segundo mayor usuario) y el control de PPC de ambos terminales, se mostró como una amenaza a su seguridad económica y estratégica.

Para China, el Canal de Panamá se configura como sus principales intereses debido a que por esta vía transita el 57% del comercia este Asia y la costa este de Estados Unidos. Así mismo, los puertos gestionados por PCC, Balboa y Cristobal, tienen una ubicación privilegiada en el canal, por lo que el controlarlos implica una capacidad importante de influencia sobre los flujos comerciales. De la misma manera, desde el 2017, China ha realizado inversiones significativas en Panamá, además del incremento del comercio bilateral entre ambos estados.
En este sentido, la controversia sobre la concesión de CK Hutchinson refleja un trasfondo geopolítico que configura al Canal de Panamá como un espacio clave en la rivalidad Washington-Pekín. La presión estadounidense y las amenazas chinas buscan asegurar un mayor dominio de esta vía marítima, atrapando a Panamá entre presiones externas y dejando en segundo plano su soberanía.
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