- Doce F‑35A del Vermont ANG en tránsito (escalas en Morón/Rota y RAF Lakenheath) con posible reubicación al CENTCOM ante la tensión con Irán.
- El USS Abraham Lincoln ya opera en el Mar Arábigo y EE.UU. evalúa enviar un segundo portaaviones, lo que aumentaría persistencia y opciones de respuesta.
- Los F‑35 aportan furtividad, supresión de defensas y guerra de sensores, pero doce aparatos ofrecen impacto cualitativo limitado sin rotaciones y apoyo logístico.

Doce F‑35A del Vermont Air National Guard han sido detectados en tránsito desde el Caribe hacia bases europeas —con escalas en Morón/Rota y RAF Lakenheath— en movimientos que los acercan a un posible despliegue en la región CENTCOM. Al mismo tiempo, la administración estadounidense ha puesto sobre la mesa la opción de enviar un segundo grupo de ataque de portaaviones, una decisión que combina presión militar y política mientras continúan las negociaciones con Irán y la visita del primer ministro israelí a Washington.
Qué representan operativamente los F‑35 en tránsito
Los F‑35A son cazas de quinta generación diseñados para penetrar defensas aéreas avanzadas, realizar misiones de ataque de precisión y operar como nodos de una red de sensores y comunicaciones. El movimiento de una docena de aparatos desde el Caribe hacia Europa y, potencialmente, al Medio Oriente, no es solo un traslado logístico: es la proyección de capacidades furtivas y de guerra de sensores hacia un teatro donde la amenaza combina misiles balísticos, misiles de crucero, drones y redes proxy.

Sin embargo, doce F‑35A constituyen una fuerza limitada en términos cuantitativos. Su valor es cualitativo: permiten misiones de entrada profunda, supresión de defensas y ataques de alto valor con menor riesgo de detección. Para sostener operaciones continuadas, esos aparatos requieren rotaciones, reabastecimiento aéreo y soporte de mantenimiento especializado; sin ello, su impacto se reduce a misiones puntuales de alto efecto.
Integración con el resto de las fuerzas desplegadas
La llegada potencial de F‑35A se inserta en una acumulación ya visible: F‑15E Strike Eagle, A‑10 Thunderbolt II y EA‑18G Growler en bases terrestres como Muwaffaq Salti (Jordania), y el portaaviones USS Abraham Lincoln operando en el Mar Arábigo con F‑35C, Super Hornets y Growlers embarcados. Operativamente, los F‑35 pueden actuar como punta de lanza para abrir corredores y degradar defensas, mientras que los F‑15E y A‑10 sostienen control del espacio aéreo y apoyo cercano; los Growlers aportan guerra electrónica que multiplica la supervivencia de las misiones furtivas.
La sinergia es real, pero su explotación exige coordinación de inteligencia, enlaces de datos en tiempo real y una logística que permita mantener horas de vuelo sostenidas. La combinación de capacidades embarcadas y basadas en tierra ofrece flexibilidad, pero también plantea desafíos de interoperabilidad y sostenimiento.
El papel de un segundo grupo de portaaviones
Un segundo grupo de ataque de portaaviones aumentaría la persistencia y la capacidad de proyección en la región: más aviones embarcados, mayor cobertura aérea y redundancia operativa. En términos de disuasión, su anuncio o despliegue envía un mensaje claro a Teherán y tranquiliza a aliados como Israel.
No obstante, un portaaviones no sustituye la necesidad de bases en tierra, reabastecimiento aéreo y logística estratégica. En un conflicto con profundidad territorial y defensas distribuidas, la combinación de portaaviones, cazas en número suficiente, bombarderos estratégicos y una red logística robusta es imprescindible para sostener operaciones complejas.
El tránsito de doce F‑35A hacia puntos de escala en Europa y la presencia del USS Abraham Lincoln son señales claras de preparación y disuasión. Desde la óptica defensiva, los F‑35 aportan capacidades críticas para misiones de penetración y guerra de sensores, pero su impacto operativo está condicionado por la logística y la persistencia. La opción de un segundo portaaviones aumentaría la proyección y la resiliencia, pero no resuelve por sí sola la necesidad de masa crítica y sostenimiento para una campaña prolongada contra Irán.
Te puede interesar: Imágenes satelitales muestran como Estados Unidos mantiene a punto sus sistemas de intercepción de misiles en base de Medio Oriente mientras sigue la negociación con Irán











