En virtud del avance tecnologico relacionado con el armamento y defensa, El Ejército del Reino Unido comenzó a adaptar su doctrina militar a un nuevo escenario de combate dominado por drones y vigilancia electrónica, una transformación impulsada por las lecciones observadas en la guerra reciente en Europa. En ese contexto, el 1º Batallón del Regimiento Real de la Princesa de Gales (1PWWR) realiza entrenamientos en Jordania orientados a preparar a sus unidades para un campo de batalla donde la detección aérea y la información en tiempo real redefinen la supervivencia y la maniobra.

En el marco de esta preparacion y durante el ejercicio “Olive Grove”, la unidad entrena junto a las fuerzas armadas jordanas en el campamento Al-Qwayrah, practicando ataques de pequeña y gran escala, reconocimiento y despliegues en condiciones desérticas. El objetivo central es incorporar el uso de sistemas aéreos no tripulados (UAS) y conocimiento de situación electrónico desmontado, tecnologías que permiten monitorear en tiempo real la ubicación de pelotones y transmitir información directamente al mando táctico.
Desde su perspectiva, el mayor Ross Weir, comandante de la Compañía C, el combate básico no cambió, pero la tecnología obliga a revisar las tácticas tradicionales. Los soldados ya no observan solo el terreno sino también el espacio aéreo, mientras drones cartografían el campo de batalla y las unidades operan dispersas para reducir vulnerabilidades. “Estamos integrando nueva tecnología para hacernos más letales”, señaló el oficial.
Desde su dimensión estrategica, la cooperación con la Brigada Rey Hussein de Jordania busca fortalecer la estabilidad regional y mejorar la interoperabilidad militar. El teniente coronel Alex Cherry destacó la estrecha colaboración desarrollada en los últimos 18 meses, mientras oficiales jordanos subrayaron el valor del aprendizaje conjunto en tácticas y procedimientos.
En este sentido, las fuerzas británicas reconocen que la evolución tecnológica es constante y que el conflicto contemporáneo cambia con rapidez. La experiencia de la guerra en Europa demuestra que la actualización permanente del equipamiento y la doctrina será determinante: el entrenamiento puede preparar a un ejército para combatir, pero la capacidad de adaptación tecnológica será clave para ganar las guerras futuras.
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