Estados Unidos acaba de lanzar su nueva Estrategia de Defensa Nacional en donde, como no podía ser de otra manera, el principal objetivo es contener el ascenso de China. Sin embargo, para muchos expertos la forma en la que el presidente Donald Trump se comporta no brinda garantías de que la estrategia, que tampoco es demasiado clara, vaya a tener éxito a la hora de frenar al Gigante Asiático.

“Mi opinión realmente es que la estrategia no vale el papel en que está escrita. Trump hará lo que quiera y ni siquiera intentará adherirse a ella, lo que podría explicar por qué se publicó con tan poca expectación”, dijo Stacie Pettyjohn, investigadora senior de CNAS en el Center for a New American Security.
Por su parte, Becca Wasser, investigadora adjunta adjunta de CNAS, explicó que siempre hay algunas tensiones o contradicciones en un NDS, porque están escritas por un grupo de personas. Pero este último documento parece ir en varias direcciones al mismo tiempo.
Un nuevo orden mundial
La tesis de la NDS es que el orden internacional basado en reglas, un marco liderado por Estados Unidos que promovía valores democráticos liberales y la diplomacia como medio para evitar otra guerra mundial, era una fantasía inverosímil
Por ello, la estrategia propone reemplazar ese marco por lo que la administración Trump ha denominado el “corolario Trump” de la Doctrina Monroe: “dominio militar estadounidense” en el hemisferio occidental que niega “la capacidad de los adversarios para posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes allí”.
Pero, según Dustin Walker, director de políticas en Anduril, “lo interesante de eso es que no dice mucho sobre lo que es esto”.
“¿Qué está sustituyendo a ese orden, cuáles son los objetivos estratégicos de orden superior que estamos persiguiendo aquí?”, agregó.

En este sentido, los expertos han descrito el nuevo NDS como un cambio radical respecto a la estrategia estadounidense anterior. Pero el problema es que el propio documento carece de detalles sobre cómo cambiarán la postura o prioridades de defensa para apoyarlo.
“Realmente no tienes mucha descripción de cómo va a cambiar el tamaño y la forma de nuestro ejército en función de estas prioridades estratégicas”, dijo Walker.
“No se oye mucho sobre las prioridades de adquisiciones. Creo que la Cúpula Dorada es literalmente la única área de capacidades específica mencionada en el documento. Así que aquí no hay mucha orientación para el diseño y desarrollo de fuerzas. No hay ninguna descripción del presupuesto ni del perfil de inversión que se requiera para hacer esto”, explicó.
El asunto de China
El NDS afirma que Estados Unidos no pretende “estrangular” ni “humillar” a China. Lo que busca es forjar una distensión que frene el crecimiento de los avances económicos chinos en el hemisferio occidental y utilice la “dominación” para mantener a China bajo control.
Según Walker, el NDW propone la diplomacia para garantizar una “paz decente, en términos favorables para los estadounidenses, pero que China también pueda aceptar y soportar”.
Pero, según Wasser, “eso no es necesariamente como lo percibiría China… Y cuando se tiene eso, además del objetivo de reforzar la postura a lo largo de la primera cadena de islas, hay muchas incongruencias”.

Conflictos en simultáneo
El NDS también tiene un enfoque novedoso sobre la simultaneidad. La idea es que el ejército estadounidense podría tener que gestionar conflictos en múltiples regiones a la vez.
Pero, en lugar de hablar de las capacidades necesarias para responder, por ejemplo, a una incursión rusa en territorio de la OTAN mientras China invade Taiwán, la estrategia minimiza la posibilidad sugiriendo que EE. UU. permanecerá mayormente en su propio hemisferio, salvo cuando quiera sofocar rápidamente conflictos en otras regiones.
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