La renovación de la Casa Blanca que lleva Donald Trump genera titulares constantes, pero también debates sobre las prioridades del mandatario republicano. Así ocurrió por ejemplo cuando se reveló que los trabajos en la denominada Sala de las Palmeras incluyeron la colocación de una foto suya con Vladimir Putin, ubicada por encima de otra imagen con una de sus nietas, mientras la guerra en Ucrania se acerca a su cuarto aniversario.
El curioso homenaje se evidenció con una reciente foto de este ambiente de la residencia presidencial norteamericana, que sirve como un vestíbulo en el camino al Jardín de Rosas, otro espacio que la administración Trump intervino: allí pavimentó el césped del espacio verde que había sido creado en 1965 por la administración de Lyndon B. Johnson en homenaje a Jacqueline Kennedy dos años después del magnicidio de su esposo, el presidente John F. Kennedy.
Donald Trump cuelga una foto con Vladimir Putin en la Casa Blanca, mientras la guerra en Ucrania se acerca a su cuarto aniversario
Al conocerse imágenes de la nueva Sala de las Palmeras, donde se instalaron tres arañas en el techo y piso de mármol, se observó que la nueva decoración incluye una fotografía de Trump y Putin en su cumbre de Anchorage, Alaska, realizada en agosto de 2025. Aquel encuentro, promocionado como un esfuerzo por la paz en Ucrania aunque el conflicto se acerca a su cuarto aniversario, se realizó a puertas cerradas después de que el presidente norteamericano tendiera al ruso una alfombra roja y un despliegue de aeronaves estadounidenses en su honor. Más abajo de la foto con el líder ruso, Trump colocó una fotografía con una de sus nietas, tomada en el marco de una carrera NASCAR Daytona 500 en Florida.

Estas renovaciones quedan pequeñas al lado del mayor trabajo de construcción que encara el presidente, quien se dedicó por décadas a los desarrollos inmobiliarios, en la Casa Blanca: el nuevo salón de baile, que supera en superficie a la propia residencia y oficina presidencial. Esta obra, de más de 8000 metros cuadrados, tiene un costo de USD 300 millones, que han sido aportados por 37 compañías privadas como Meta, Amazon, Apple, Google y la empresa armamentística Lockheed Martin, entre otras. Para construir este nuevo espacio, el gobierno federal ordenó la demolición del Ala Este de la Casa Blanca, construida en 1902, que servía como oficina para la primera dama.
Otro de los cambios polémicos que realizó el presidente estadounidense en la Casa Blanca fue la creación del “Salón de la Fama Presidencial”, donde colgó cuadros de todos los presidentes que lo precedieron. Aunque el acto en sí mismo no tenía por qué acarrear polémica, esta se generó igualmente cuando se vio que en el lugar donde debía estar el expresidente Joe Biden la administración Trump colgó una fotografía de una autopen, instrumento que han utilizado muchos presidentes para firmar documentos sin estar presentes. En el pasado, el presidente republicano afirmó que su predecesor utilizó este instrumento para firmar indultos y otras potestades presidenciales por su supuesto declive cognitivo.

Además, el presidente reubicó retratos de otros presidentes como Barack Obama y George W. Bush, además de reemplazar un retrato de la ex primera dama y secretaria de Estado Hillary Clinton, a la que derrotó en las elecciones presidenciales de 2016, con uno de él mismo.
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