La Real Fuerza Aérea Británica confirmó que completó la Operación “Austral Endurance”, una misión que articuló un Airbus A400M Atlas y un avión de reabastecimiento Voyager desde la base de Monte Agradable (Mount Pleasant) y con apoyo de la Fuerza Aérea de Chile. El esquema, presentado por Londres como “treaty-compliant” bajo el Tratado Antártico, refuerza un patrón que Escenario Mundial viene registrando: la proyección logística británica en el Atlántico Sur se apalanca en Malvinas y utiliza nodos continentales, especialmente Chile y en menor medida Uruguay, para sostener alcance y flexibilidad operativa hacia el eje antártico.

De acuerdo con una publicación institucional vinculada al Ministerio de Defensa del Reino Unido, el personal de British Forces South Atlantic Islands (BFSAI) ejecutó la misión tras una directiva emitida en diciembre de 2025 para realizar un sobrevuelo del Territorio Antártico Británico durante la temporada austral 2025/2026, con el objetivo de fortalecer acceso seguro y “presencia rutinaria” y, además, mitigar la ausencia temporal del buque HMS Protector en la región.
El componente más sensible para la lectura regional es la arquitectura logística: un Voyager despegó desde Monte Agradable (Mount Pleasant), se reunió en ruta con el A400M y le proveyó el reabastecimiento en vuelo “crítico” para extender alcance y reservas, habilitando la salida hacia el sur desde territorio chileno. La publicación británica remarca incluso que “un A400M Atlas voló desde las Islas Malvinas a Chile y desde allí condujo el ejercicio AUSTRAL ENDURANCE”, explicitando el eslabón continental del circuito.

Una logística antártica que pasa por Monte Agradable y Chile
Según el detalle oficial, la interacción con Chile comenzó en Santiago con intercambios técnicos con la Fuerza Aérea de Chile sobre vuelo antártico, meteorología, horizonte/contraste sobre hielo, selección de altitud y contingencias lejos de alternativo, y derivó en una instancia operativa concreta: un capitán chileno se integró a la tripulación británica para la salida hacia el extremo sur, aportando procedimientos locales, soporte idiomático y conocimiento regional, presentado como una mejora directa en conciencia situacional y seguridad.
El tramo operativo clave se ejecutó desde Punta Arenas: una salida de aproximadamente 12 horas hacia la región antártica, que incluyó puntos de interés vinculados al British Antarctic Survey (BAS), como Sky Blu y la estación Rothera. En la fase final, con condiciones de nubosidad baja y visibilidad intermitente, el A400M estableció contacto con el RRS Sir David Attenborough, el buque polar operado por BAS, como demostración de “integración aire-mar”.

La relevancia del anuncio reside en que convierte en confirmación oficial lo que en las últimas semanas se veía a través de patrones de vuelo. El 20 de enero se resgistó el sobrevuelo de un A400M (ZM413) sobre la Base Antártica Conjunta San Martín, en cercanía operativa con Rothera, episodio que reabrió el debate sobre proyección logística británica entre Malvinas, Chile y la Antártida. Y el 27 de enero, Escenario Mundial informó que un Voyager KC.Mk 2 (ZZ333) operó desde Monte Agradable (Mount Pleasant) con maniobras asociadas a vuelos británicos en la Antártida y finalizó con escala en una base militar chilena, reforzando la lectura del “puente” Malvinas–Chile–eje antártico.
En perspectiva más larga, tampoco se trata de un episodio aislado. En septiembre de 2025, Escenario Mundial ya había documentado A400M de la RAF operando con escalas en Santiago y Montevideo antes de arribar a Monte Agradable (MPN), una señal de red logística flexible que evita depender de un único corredor de entrada y salida en el Atlántico Sur.
El componente regional agrega otra capa: Chile aparece no solo como “escala”, sino como socio técnico-operacional en procedimientos, tripulación y salida desde Punta Arenas. En el lenguaje británico, la cooperación se vincula a una “Letter of Intent” bilateral sobre cooperación antártica. Para el tablero del Atlántico Sur, el resultado es visible: Malvinas como plataforma, Chile como habilitador continental, y BAS como justificación funcional dentro del paraguas del Tratado Antártico.
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