- Según el teniente general Gerald Funke, jefe del mando de apoyo de las fuerzas armadas de Alemania, Rusia podría atacar a la OTAN dentro de dos años
- Las advertencias se dan mientras la propia Rusia negocia con Estados Unidos y Ucrania un acuerdo de paz en Abu Dabi
- “Hay que dejar muy claro que sin apoyo civil dentro de un concepto de defensa total no seríamos capaces de defendernos”, advirtió Funke.

En medio de las negociaciones de paz entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, Alemania se prepara para el peor escenario posible: un ataque de Moscú dentro de dos años. Ese es el panorama que se avecina según el teniente general Gerald Funke, jefe del mando de apoyo de las fuerzas armadas alemanas, quien ya está preparando a su país para asegurar que la logística de la OTAN funcione a la perfección en un hipotético conflicto.
“Lo que me preocupa es el lado híbrido, el lado encubierto: sabotaje, células durmientes, algún tipo de ataques dirigidos. No puedo descartar el uso de misiles de largo alcance. Pero creo que la amenaza híbrida es muy alta”, dijo Funke.
Por ello, consideró que “es importante mantener a Alemania como un centro logístico y gestionar las líneas de suministro el mayor tiempo posible y de la manera más fluida posible. Esto significa que si una ruta falla, tendremos la opción de usar otras en su lugar”.
Las estrategias de Funke
El mando de Funke fue creado el año pasado tras una reorganización total del ejército alemán. Está diseñando una versión moderna del elaborado sistema de la era de la Guerra Fría para requisar camiones, carros, alimentos y personal a una escala colosal. Especialmente, en términos de movilizar a la población, las autoridades civiles y el sector privado.
“Hay que dejar muy claro que sin apoyo civil dentro de un concepto de defensa total no seríamos capaces de defendernos”, dijo Funke.
“De camino, necesitan repostar. Los soldados necesitan descansar, comer y, potencialmente, recibir tratamiento médico. Todo el proceso de cuidar de ellos, toda esta función logística, dependeremos mucho de organizaciones y empresas civiles para ayudar en el frente interno. Actualmente estamos trabajando en los contratos”, agregó.

La dificultad de la planificación médica
Respecto a la planificación médica, la OTAN aún no ha determinado exactamente cómo se distribuiría los heridos entre los aliados para recibir tratamiento, pero se asume que Alemania asumiría una parte significativa de la carga.
La Bundeswehr, o fuerzas armadas alemanas, tiene cinco hospitales propios, pero sus 1.800 camas podrían saturarse rápidamente, por lo que Funke y el ministerio federal de Sanidad han dividido la red hospitalaria civil en cuatro secciones, cada una con un conjunto de clínicas que pueden reservarse para los heridos en una crisis.
Pero otro problema es que muchas de las víctimas tendrían heridas por disparo o explosión a diferencia de las heridas que la mayoría de los médicos civiles están acostumbrados a tratar, lo que resultaría en una situación completamente diferente.

Inicio de los ejercicios
Los alemanes ya están empezando a ver ejercicios militares a gran escala en sus ciudades y pueblos, como la Tormenta Roja Bravo en Hamburgo el pasado septiembre, donde la Bundeswehr practicó el movimiento bajo ataques rusos con drones mientras preparaba el refuerzo naval de un estado báltico.
Además, entre febrero y marzo se ensayarán evacuaciones médicas por aire desde Lituania, protegiendo las rutas marítimas de suministro a través del Mar del Norte y transportando apoyo a los lituanos a través del Báltico desde Kiel.
Tal vez te interese: Rusia confirma que la próxima ronda de negociaciones con Ucrania se llevará a cabo la próxima semana en Abu Dabi













