- La Real Armada Británica interceptó al corbeta Boikiy y al petrolero Skobelev en el Canal de la Mancha.
- La operación, en coordinación con la OTAN, refuerza la disuasión frente a la actividad marítima rusa.
- Londres intensifica el seguimiento de la “flota fantasma” para cortar fondos que sostienen la guerra en Ucrania.

La Royal Navy desplegó patrulleros y helicópteros para interceptar y vigilar a buques rusos en el Canal de la Mancha, en coordinación con aliados de la OTAN, reforzando la estrategia de disuasión frente a la creciente actividad marítima de Moscú.
Durante una operación de dos días, la Royal Navy activó buques y aeronaves para interceptar al corbeta rusa Boikiy y al petrolero MT General Skobelev mientras transitaban hacia el Mar del Norte. Los patrulleros HMS Mersey y HMS Severn, junto con un helicóptero Wildcat del 815 Naval Air Squadron, se desplegaron desde Portsmouth para seguir de cerca a los navíos rusos.
La interceptación comenzó al ingresar al Canal, cuando Mersey tomó el relevo de aliados de la OTAN que habían vigilado a los buques desde el Golfo de Vizcaya. Cerca de la Isla de Wight, Mersey y Severn coordinaron con el Wildcat para recopilar información mediante sensores avanzados y reportar los movimientos de la flotilla. Finalmente, Severn mantuvo la vigilancia hasta el Mar del Norte, antes de transferir la responsabilidad a otro aliado de la OTAN.

La operación se enmarca en un patrón creciente de interceptaciones. Los buques rusos regresaban de una misión en el Mediterráneo, donde la Royal Navy también desplegó al HMS Dagger para seguir al petrolero Grinch, posteriormente abordado por fuerzas francesas. Este buque forma parte de la llamada “flota fantasma” rusa, integrada por más de 500 navíos sancionados por Reino Unido y la Unión Europea por facilitar el comercio de petróleo bajo sanciones.
El Secretario de Defensa, John Healey MP, afirmó: “Detener, interrumpir y degradar la shadow fleet es una prioridad. Junto a nuestros aliados, intensificamos la respuesta para cortar los fondos que alimentan la invasión ilegal de Ucrania”.

La interceptación en el Canal de la Mancha se suma a otra operación realizada apenas dos semanas antes, cuando HMS Mersey y un helicóptero Wildcat interceptaron al destructor ruso Severomorsk y a los mercantes Sparta IV y MYS Zhelaniya en el Mar del Norte. En ambos casos, la Royal Navy entregó la vigilancia a aliados de la OTAN tras el tránsito por aguas europeas.
El Ministro de las Fuerzas Armadas, Al Carns MP, subrayó que la operación envía un mensaje directo a Moscú: “Sabemos exactamente lo que hace su marina. Cada vez que un buque ruso se acerca al Reino Unido, la Royal Navy está lista para rastrear, disuadir y defender”.
El comandante del HMS Mersey, Dan Wardle, destacó la preparación de su tripulación y la cooperación con Severn y la OTAN como prueba de la capacidad británica para salvaguardar los intereses marítimos. Por su parte, el oficial del 815 NAS, Ross Gallagher, elogió la profesionalidad de los ingenieros y pilotos que garantizaron vigilancia precisa y coordinación táctica en tiempo real.
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