Cómo quedan las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur tras el rechazo de Francia al acuerdo

La Unión Europea (UE) y el Mercosur están en una fase clave de sus negociaciones tras la aprobación del acuerdo comercial por parte de una mayoría cualificada de Estados miembros, a pesar del rechazo formal de Francia y otros socios europeos, como Polonia, Austria, Irlanda y Hungría. El acuerdo, destinado a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, logró finalmente el respaldo diplomático necesario de los embajadores de la UE, pero todavía le espera un desenlace incierto.

Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, pretende firmar el acuerdo con el Mercosur el 20 de diciembre, pero no es seguro que la Unión Europea acompañe el documento en su totalidad / Crédito: France24

Pero a pesar del rechazo francés y de la fuerte oposición que llevaron adelante varios socios, la votación por mayoría cualificada se dio, permitiendo avanzar en el proceso. Bélgica se abstuvo, mientras que países como Italia finalmente votaron a favor tras obtener garantías adicionales. La aprobación de los embajadores europeos posibilita que la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, viaje a Paraguay para firmar el acuerdo, un paso simbólico hacia la ratificación formal.

No obstante, todavía falta hasta celebrar una victoria final, ya que la firma del tratado no pone fin al proceso. El acuerdo debe ser ratificado posteriormente por el Parlamento Europeo, y partes del texto que exceden la política comercial requerirán también la aprobación de los parlamentos nacionales de los Estados miembros. Este aspecto introduce nuevos posibles puntos de fricción, especialmente en países donde la oposición al tratado es fuerte y respaldada por la sociedad civil y grupos de agricultores.

La entrada en vigor del acuerdo entre la UE y Mercosur todavía tiene un desenlace incierto

En términos geopolíticos, la UE considera el pacto con el Mercosur como un triunfo estratégico en un contexto global de tensiones comerciales y proteccionismo creciente, especialmente frente a las políticas arancelarias impulsadas por Estados Unidos y la expansión económica de China. Sectores europeos como la automoción, la aviación, la maquinaria y algunos productos agroindustriales esperan beneficios de la reducción de aranceles.

Lo cierto es que, tras el rechazo formal de Francia, las negociaciones avanzaron con la movilización de una mayoría cualificada en favor del acuerdo, pero el proceso de ratificación sigue abierto y podría enfrentar nuevos obstáculos tanto en el Parlamento Europeo como en los parlamentos nacionales, lo que convierte la entrada en vigor del pacto en un desenlace todavía incierto.

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