Trump se reunió con Zelenski en Florida tras hablar con Putin, mientras la guerra se intensifica en el frente

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, saluda al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en su club Mar-a-Lago el 28 de diciembre de 2025 en Palm Beach, Florida. Trump invitó a Zelensky a su club privado para trabajar en el plan de paz propuesto por Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania, mientras el conflicto se acerca a los cuatro años desde la repentina invasión a gran escala por parte de Rusia el 24 de febrero de 2022. (Foto por Joe Raedle/Getty Images)

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sostuvo que su par estadounidense, Donald Trump, lo presiona para ceder el este de Ucrania a Rusia para terminar la guerra / Créditos: Joe Raedle-Getty Images

Créditos: AP

En un momento en el que Washington intenta reordenar el tablero de la seguridad europea, el presidente estadounidense Donald Trump se reunió este domingo con su par ucraniano Volodímir Zelenski en su residencia de Mar-a-Lago, Florida. Zelenski describió el intercambio como “muy productivo” y sostuvo que el eje sigue siendo una “paz justa”, con garantías de seguridad para evitar que el conflicto se reactive tras un eventual acuerdo.

El dato político inmediato es el telón de fondo: antes de sentarse con Zelenski, Trump habló por teléfono con Vladimir Putin. Desde Moscú, un asesor presidencial indicó que fue una conversación “amistosa” impulsada por Putin y que incluyó el debate sobre la salida negociada a la guerra y el vínculo bilateral. En paralelo, Trump dijo públicamente que percibe a Putin “serio” respecto de un arreglo, aunque sin detallar condiciones.

Diplomacia con presión militar en tiempo real

La reunión en Florida llega mientras la guerra sigue marcando el ritmo de la agenda. Rusia lanzó un nuevo ataque con misiles y drones sobre Kiev y otras zonas, con impactos que provocaron al menos seis muertes en la capital ucraniana, según reportes y balances difundidos desde Ucrania y recogidos por la prensa internacional. Además de los daños urbanos, el patrón refuerza una dinámica clave: Moscú combina presión sobre infraestructura y ciudades con mensajes de negociación, buscando condicionar el margen político de Kiev y de sus socios.

Un trabajador sube a un poste de servicios públicos mientras repara líneas eléctricas dañadas en un ataque ruso, el jueves 16 de octubre de 2025, en Shostka, Ucrania. (Foto AP/Julia Demaree Nikhinson)

En ese mismo registro, los ataques contra el sistema energético continúan como un vector sostenido. Tras bombardeos nocturnos, se reportaron cortes de electricidad en regiones como Cherníhiv, Sumi, Dnipropetrovsk, Járkov y Odesa, mientras avanzaban reparaciones de emergencia y se mantenían restricciones de consumo.

Del lado ucraniano, el foco vuelve a colocarse sobre objetivos de valor operativo en territorio ruso. Kiev afirmó haber empleado misiles británicos Storm Shadow para atacar la refinería de Novoshakhtinsk, registrándose “numerosas explosiones”, y subrayó el rol del complejo como proveedor de combustibles para el esfuerzo militar ruso, una narrativa consistente con la estrategia de degradar logística, abastecimiento y movilidad.

Su-24 ucraniano armado con misiles crucero Storm Shadow / SCALP-EG. Foto: Fuerza Aérea Ucraniana

En términos técnicos, el uso de misiles de crucero lanzados desde plataformas aéreas busca explotar dos ventajas: alcance para golpear nodos alejados del frente y precisión para impactar infraestructura crítica (refinerías, depósitos, centros de mantenimiento) con efectos acumulativos. En la práctica, estas acciones obligan a Rusia a ampliar la defensa aérea de retaguardia y redistribuir recursos para proteger puntos sensibles, con impacto directo sobre costos y tiempos de operación.

Sin anuncios formales de acuerdo, la postal de Mar-a-Lago funciona como señal política: Washington intenta empujar un marco de negociación, pero lo hace en un contexto donde la evolución del frente —y la capacidad de cada parte de sostener presión— sigue siendo determinante. Entre la llamada previa de Trump con Putin y la reunión con Zelenski, el mensaje de fondo es que la conversación diplomática avanza, pero no reemplaza (todavía) la lógica militar que define posiciones sobre el terreno.

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