Cómo las tácticas de China en el Indo-Pacífico impulsaron a Japón a plantear una nueva estrategia de defensa

Los acontecimientos recientes en el Indo-Pacífico reflejan una estrategia de presión diplomática, económica y militar desplegada por China, cuya reiteración frente a Japón pone en evidencia la persistencia de un patrón coercitivo. La reciente declaración de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, advirtiendo que un eventual ataque chino a Taiwán podría constituir una “amenaza la supervivencia” de Japón, resuena como un alerta militar y también como un reconocimiento de vulnerabilidad geoestratégica, ya que cualquier conflicto con Taiwán podría interrumpir las vitales rutas marítimas japonesas y su abastecimiento energético.

Crédito: Estado Mayor Conjunto de Japón

Ante esa advertencia, el Consulado chino en Osaka reaccionó con una declaración pública en redes sociales, dirigida contra Takaichi, lo que ejemplifica una táctica de presión diplomático-mediática con el fin de deslegitimar preocupaciones de seguridad. China ya recurrió anteriormente a sanciones económicas, boicots comerciales y suspensión de exportaciones -como cuando en 2010 suspendió la venta de tierras raras a Japón tras un incidente en las islas Senkaku- para sancionar decisiones políticas que considera amenazas a sus reclamos territoriales.

En este sentido, el patrón parece repetirse en 2025. Además de la presión diplomática, hay señales de aumento en incursiones de la Guardia Costera de China en aguas disputadas alrededor de las islas Senkaku, y presunto uso del espacio aéreo para patrullas. Este comportamiento en la “zona gris” erosionan la estabilidad regional, amenazan las rutas comerciales y obligan a Japón a replantear su estrategia de defensa.

China pone a prueba la resiliencia regional y las capacidades de Japón

Lo cierto es que este equilibrio militar no se limita a capacidad bélica, ya que Japón también fortaleció sus alianzas diplomáticas y de inteligencia. Esa diversificación y multilateralismo buscan reducir la vulnerabilidad ante represalias económicas, sanciones o bloqueos comerciales -herramientas recurrentes en la gama de maniobras de presión del gigante asiático-.

Un avión de combate chino J-15 se prepara para aterrizar en el portaaviones Liaoning en esta foto publicada en diciembre de 2021. Tokio afirma que aviones de combate como estos se fijaron como objetivo a aviones japoneses en un inusual encuentro militar el sábado. Foto: AP
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