Reino Unido y Chile, ¿la alianza estratégica en torno a Malvinas y el Atlántico Sur?

HMS Protector en escala en Punta Arenas previo a la campaña antártica de verano 2024-2025. Crédito: Alejo Sanchez Piccat

HMS Protector británico en escala en la ciudad chilena de Punta Arenas previo a la campaña antártica de verano 2024-2025 /Crédito: Alejo Sanchez Piccat

La reciente visita de una delegación de empresarios y funcionarios de las Islas Malvinas a Chile, con escalas en Santiago y Punta Arenas, confirma un proceso más amplio de alineamiento entre el Reino Unido y Chile en el Atlántico Sur. Aunque los encuentros fueron presentados como oportunidades de negocio en energías renovables, turismo y transporte marítimo, el trasfondo geopolítico revela la consolidación de una red estratégica británica que combina intereses económicos con objetivos de proyección militar en la región.

Créditos: Agenda Malvinas

En este contexto, el puerto de Punta Arenas emerge como un nodo clave. Durante los últimos años, la ciudad brindó apoyo logístico a operaciones británicas en la Antártida, con escalas de buques de la Royal Navy como el HMS Protector y aterrizajes de aeronaves militares como el Airbus A400M Atlas en la Base Aérea de Chabunco. Estos movimientos, ahora reforzados por los vínculos comerciales con las Malvinas, consolidan a la Patagonia chilena como una plataforma para las operaciones de Londres hacia el Atlántico Sur y la Antártida.

La estrategia británica se sustenta en una red logística flexible que utiliza aeropuertos y puertos regionales sin necesidad de nuevas bases permanentes. Registros recientes muestran vuelos del A400M entre Santiago y la base de Monte Agradable en Malvinas, con escalas en Montevideo. Esta práctica otorga al Reino Unido una proyección sostenida, que se suma a la infraestructura militar ya consolidada en las islas, donde despliega cazas Eurofighter Typhoon, tropas Gurkhas y patrulleros como el HMS Forth, además de sistemas de defensa aérea.

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Desde la perspectiva chilena, las autoridades y empresarios locales defendieron el acercamiento con las Malvinas bajo argumentos económicos: diversificación comercial, acceso a energías renovables y mayor integración regional. Sin embargo, cualquier intercambio fortalece indirectamente la viabilidad económica de la ocupación británica, en contradicción con la posición histórica de América Latina y con resoluciones de la ONU, como la 2065, que insta a negociaciones bilaterales entre Argentina y Reino Unido sobre la soberanía del archipiélago.

Louise de Sousa, via X

A esto se suma el trasfondo diplomático con Argentina, que se tensó aún más tras la visita de la embajadora británica en Chile, Louise de Sousa, a las Malvinas a finales del 2024. Esto otivó el rechazo del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, quien calificó la iniciativa como “una provocación inaceptable”. El escenario proyecta así un dilema estratégico: mientras el Reino Unido consolida su influencia a través de Chile y Uruguay, Argentina refuerza su reclamo soberano.

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