Informes exponen que, por primera vez desde 2008, armas nucleares estadounidenses habrían sido desplegadas en suelo británico

La B61-12 LEP "es vital para mantener la credibilidad de la capacidad de disuasión nuclear lanzada desde el aire de Estados Unidos y para garantizar nuestra capacidad continua de disuadir de amenazas a nuestra nación y, lo que es más importante, a nuestros aliados", explicó la administradora de la NNSA, Jill Hruby, durante una celebración virtual de la primera unidad de producción de la bomba. Crédito a: DOD F-35 Joint Program Office

Según lo confirmado por el medio UK Defence Journal, múltiples bombas termonucleares de gravedad B61-12 estadounidenses habrían sido entregadas la semana pasada a la base de la fuerza aérea británica Lakenheath, en Suffolk. Este establecimiento posee una instalación de almacenamiento recién construida, y sería la primera vez desde 2008 que una fuerza nuclear disuasoria estadounidense vuelve a suelo británico.

Créditos: AFP Saul Loeb

A lo largo de los años hubo múltiples protestas por almacenar en suelo británico este tipo de armas. En 2008 se tomó la decisión de retirar unas 110 cabezas nucleares estadounidenses del Reino Unido, lo que marcó el fin de una presencia de 54 años de armas nucleares estadounidenses en el país, que se remonta a la Guerra Fría

Pero ahora, a pesar de las protestas contra la decisión de almacenarlas, se cree que estas armas fueron lanzadas desde el Centro de Armas Nucleares de la Fuerza Aérea estadounidense en la base aérea de Kirtland, en Nuevo México. Si bien el Departamento de Defensa estadounidense aún no ha confirmado el despliegue, el nuevo almacén de armamento nuclear en Suffolk será el hogar de las bombas nucleares B61-12.

El panorama nuclear en el Reino Unido

La transferencia de armas nucleares entre los dos aliados se produce tras el ultimátum de 50 días del presidente Trump para que Rusia detenga su guerra en Ucrania. No obstante, ha sido recibido con poca consideración, ya que Moscú continúa intensificando los ataques con drones y misiles contra Ucrania.

Créditos: FIE

En paralelo, la incorporación de estas bombas nucleares permitirá al Reino Unido disponer de una segunda fuerza nuclear disuasoria, ya que cuenta con sus submarinos de clase Vanguard, equipados cada uno con 40 cabezas nucleares desplegadas. Y si bien el Reino Unido disponía anteriormente de una fuerza aérea nuclear, fue desmantelada en 1998 para quedarse con la “disuasión continua en el mar”. 

En este contexto, los cazas F-35A Lightning II, pilotados tanto por el 493º Escuadrón de Cazas como por el 495º Escuadrón de Cazas con base en Lakenheath, tienen capacidad de armamento para las armas nucleares B61-12. Además, el Reino Unido confirmó en junio que compraría 12 nuevos cazas F-35A para unirse a la misión nuclear de aviones de doble capacidad de la OTAN en pos de reforzar la seguridad continental.

Sobre las bombas B61-12

La bomba nuclear de gravedad B61, desplegada desde las bases de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. y de la OTAN, tiene casi 50 años de servicio. Esto la convierte en el arma más antigua y versátil del arsenal estadounidense, habiendo entrado en servicio en 1968. 

Desde ese momento se han introducido numerosas modificaciones para mejorar su seguridad y fiabilidad. Puntualmente porque el envejecimiento del sistema de armamento requiere una prórroga de su vida útil para seguir disuadiendo a posibles adversarios, motivo por el cual la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) del Departamento de Energía de Estados Unidos completó la última unidad de producción (LPU) del Programa de Extensión de Vida (LEP) de la B61-12. 

Créditos: USAF

Este hito fue alcanzado a mediados de diciembre del año pasado, habiendo comenzado en 2008 durante la administración Obama. Buscó sustituir a las variantes -3, -4, -7 y -10 del B61, equilibrando una mayor precisión proporcionada por el moderno ensamblaje del kit de cola con una reducción sustancial del rendimiento, sin ningún cambio general en las características militares. 

En su momento, se buscaba contar con una capacidad de ataque nuclear guiado y siendo capaz alcanzar los mismos objetivos que las activas en su momento, aunque con menos potencia y, por tanto, con menos daños colaterales, incluida la lluvia radiactiva. Se preveía que en Europa el efecto del B61-12 sería aún mayor, ya que las versiones estratégicas de alto rendimiento del B61 no estaban desplegadas allí, ansiando que funcionasen con los cazas F-35A y representando una mejora considerable de la postura nuclear de la OTAN en Europa.

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