¿Cuánto afectó la Guerra de Malvinas a los Estados Unidos?

“Recordada como un triunfo en Gran Bretaña y con resentimiento en Argentina, la Guerra de las Malvinas está casi olvidada en Estados Unidos. Sin embargo, 41 años después, el último gran conflicto interestatal en el hemisferio occidental sigue siendo importante no solo para Londres y Buenos Aires, sino también para Washington”, afirma Antonio De Loera-Brust, ex asistente especial del secretario de Estado norteamericano, en un nuevo artículo publicado en Foreign Policy. Según el autor, la guerra de Malvinas fue un momento decisivo para el hemisferio, pero también para la relación del gigante norteamericano con América Latina. Por estos motivos, es fundamental entender el impacto que tuvo (y tiene) para los Estados Unidos. 

En su momento, el apoyo estadounidense a Gran Bretaña fue visto como una traición, no solo en Argentina sino en toda América Latina. Aunque nunca se involucraron  las tropas estadounidenses directamente, el país suministró al Reino Unido de combustible, inteligencia y municiones, algo que contribuyó significativamente a su victoria militar final. Esta decisión, según el autor, “representó una ruptura significativa con más de un siglo de política de Estados Unidos que priorizaba la unidad hemisférica contra potencias extra hemisféricas. Desafortunadamente, el enfoque de Estados Unidos sobre el conflicto de las Malvinas confirmó algunas de las peores suposiciones que tienen los latinoamericanos sobre Estados Unidos y su papel en la región”. 

Para muchos es verdad que, por múltiples motivos, los líderes de la junta militar que gobernaba la Argentina en su momento llegaron a creer que los Estados Unidos se mantendrían neutrales sobre Malvinas. Y aunque Estados Unidos sí adoptó un tono neutral al principio, donde la administración Reagan propuso en varias ocasiones un alto el fuego junto con Perú, no puede negarse que Estados Unidos brindó un apoyo material crucial a las fuerzas británicas. Y según De Loera-Brust, los Estados Unidos “pagaron un alto costo de reputación en el sur global por hacerlo.

Entonces, el ex funcionario detalla que, como resultado de esta alineación estadounidense con el Reino Unido durante Malvinas, Argentina cambió de bando en la Guerra Fría y recurrió al sur global en busca de apoyo diplomático donde, irónicamente, países como Cuba se convirtieron en un apoyo crucial. “La solidaridad regional había triunfado y esto reveló que, fuera de Europa Occidental y la Anglosfera que se alinearon detrás de Gran Bretaña, la Guerra de las Malvinas se interpretó como otra batalla en la lucha de descolonización global. El apoyo de Estados Unidos a Gran Bretaña durante el conflicto de las Malvinas hizo que Estados Unidos cayera en la misma trampa en la que había caído mientras respaldaba a los franceses en Vietnam: priorizar a los aliados europeos a expensas de nuestra propia posición en el sur global”, afirma el autor. 

Visión Desarrollista

Este punto de vista empeora si se piensa en que, durante más de 150 años antes de la Guerra de las Malvinas, Estados Unidos se había opuesto a la intervención europea en los asuntos latinoamericanos. Hoy, todas las naciones latinoamericanas reconocen las Malvinas como territorio argentino, y esta posición se reitera en cada cumbre regional e internacional. Para Antonio De Loera-Brust existe una frustración en América Latina “con el hecho de que Washington no tenga en cuenta sus puntos de vista”, y sobre el estatus de las Islas Malvinas su política está totalmente desfasada de la del resto del hemisferio. 

“Hoy, esa es la unidad hemisférica que Estados Unidos debe reconstruir. Las Malvinas podrían ser un lugar para que Estados Unidos demuestre que valora las opiniones y prioridades de América Latina […] Las Islas Malvinas claramente no son un lugar de gran importancia para los propios intereses vitales de los Estados Unidos. Sin embargo, para mejorar su posición en América Latina y en el resto del sur global en el transcurso del siglo XXI, Estados Unidos tendrá que dar muchos menos sermones sobre nuestras propias prioridades y mucho más escuchar cosas como la Malvinas. Cuarenta y un años después, la disputa de las Malvinas es una rara oportunidad para resolver una brecha entre los Estados Unidos y América Latina y para ayudar a unir al Hemisferio Occidental una vez más”, concluye el autor y ex funcionario norteamericano. 

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