Según un reciente informe publicado por The Telegraph, la Royal Air Force (RAF) había elaborado planes para bombardear bases de aeródromos en la Argentina antes de volar de regreso a través de Hawái durante la Guerra de Malvinas. Sin embargo, el gabinete habría planteado que sería un accionar ilegal, además de cuestionar las consecuencias estratégicas y diplomáticas que podrían acarrear. Estos documentos muestran los planos en donde un Avro Vulcan sería el encargado de bombardear los aeródromos en el sur de nuestro país para luego partir a Isla Ascensión a reabastecerse.
Asimismo, el documento permite observar que habría tres posibles rutas de regreso, incluyendo aterrizar en Chile antes de volar a la Argentina. Asimismo, en otro plan el avión viajaría el Reino Unido a través de la Isla de Pascua, Tahití y Hawái. Según estos planes, los vuelos avalarían la utilización de entre 11 y 13 aviones Handley Page Victor para repostar el Avro Vulcan.
Cuando los planes se redactaron el 24 de mayo de 1982, la RAF ya había sido exitosa en sus tareas de bombardear objetivos en las Islas Malvinas con la Operación Black Buck. Los mismos fueron encontrados en los Archivos Nacionales por Aviation Historian, una revista trimestral, y según el historiador oficial de la campaña de Malvinas, Sir Lawrence Freedman, estos habrían sido “extremadamente peligrosos” ya que requerían muchos aviones no podrían haber logrado mucho; asimismo, añade que si la operación hubiera fracasado, podría haber causado problemas políticos en el Reino Unido.
Sin embargo, pese a las expectativas de estos planes sobre la Argentina, el Vulcan británico tuvo que aterrizar dos semanas después en Río de Janeiro ya que no pudo reabastecerse de combustible en el aire después de su sexta incursión Black Bur. Para poder realizar esta operación, debieron negociar con militares brasileños en pos de aterrizar el avión en su territorio.
Cabe destacar que el Vulcan, en ese momento, transportaba misiles anti radar secretos, suministrados por Estados Unidos, uno de los cuales quedó atascado en el avión. Por suerte, estos planes nunca recibieron el visto bueno, aunque el gobierno argentino continuaba temiendo por posibles ataques luego de la Operación Black Buck.
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