Los analistas británicos ya establecieron una comparación entre la Primer Ministro en gestación, Liz Truss, y Margaret Thatcher, a juzgar no solo por sus fotos, sino también por el panorama económico y político que se encuentra el Reino Unido.
Se traza un paralelismo con la época de los años 80: una recesión inminente, disturbios industriales y decadencia urbana.
Cuando Thatcher llegó al poder en 1979, heredó una economía estancada, una inflación creciente y olas de descontento industrial que aplastó en los años siguientes, introduciendo las políticas de libre mercado que definieron su legado y que perduran en la actualidad.
Si Truss vence al ex ministro de Economía Rishi Sunak en las elecciones para liderar el Partido Conservador en el poder y se convierte en primera ministra, se enfrentará a una lucha similar.
El contexto europeo y la crisis del gas
El aumento de los precios del gas al por mayor, impulsado por la guerra de Ucrania, está afectando a los países de toda Europa, pero Gran Bretaña depende especialmente del gas para la electricidad y la calefacción, lo que hace que su tasa de inflación sea superior a la de las demás economías importantes.
El crecimiento se está estancando y los trabajadores que se resienten de años de crecimiento salarial real inexistente -desde los conductores de tren hasta los abogados y las enfermeras- se preparan para luchar por unos salarios más altos que compensen una inflación del 10%.
En la campaña, Truss ha dicho que proporcionará ayuda, pero no ha dado detalles, más allá de decir que prefiere los recortes de impuestos a las “limosnas”, mientras que Sunak dice que el apoyo debe ser más específico.
Los desafíos de la ayuda social
El coste de las turbulencias es evidente en lugares como Runcorn, donde ex soldados entregan paquetes de emergencia en seis bancos de alimentos de la ciudad para ayudar a quienes no pueden llegar a fin de mes, muchos de los cuales tienen un empleo a tiempo completo.
Los bancos de alimentos de Runcorn atendieron a 3.295 personas en 2017/18, pero cuatro años después esa cifra llegó a 5.881, similar a la mano de obra que una vez empleó en la localidad Imperial Chemicals Industries (ICI), que dominó la zona durante el siglo XX.
Normalmente, las visitas a los bancos de alimentos se reducen en verano, ya que la gente gasta menos en energía, pero este año la demanda se ha mantenido alta.
La mayor amenaza para los hogares es el aumento del precio de la energía. La factura media anual se disparará un 80% en octubre, hasta las 3.549 libras (4.130 dólares), antes de una subida prevista de 6.000 libras en 2023, lo que diezmará las finanzas personales.
El Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, por su parte, estima que uno de cada cinco hogares británicos no tendrá ahorros en 2024.
El ministro de Economía, Nadhim Zahawi, ha advertido que las personas que ganan 45.000 libras (52.000 dólares) al año -muy por encima de la media de 31.285 libras de los trabajadores a tiempo completo- pueden tener dificultades para pagar sus facturas.
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