Japón desplegó su primer sistema de misiles de largo alcance en una base militar del suroeste del país, en un movimiento que refuerza sus capacidades ofensivas y marca un giro respecto a su histórica política de defensa. El sistema, con un alcance de hasta 1.000 kilómetros, permite alcanzar objetivos en territorio continental chino y se enmarca en el desarrollo de capacidades de ataque a distancia (“standoff”).

Según informaron autoridades japonesas y agencias internacionales, el despliegue incluye una versión mejorada del misil Type-12 —desarrollado por Mitsubishi Heavy Industries— en el Campamento Kengun (Kumamoto), junto con un proyectil hipersónico en el Campamento Fuji (Shizuoka). Ambos sistemas fueron formalmente incorporados como parte de la nueva generación “Type 25”, en referencia al año fiscal 2025, marcando su entrada oficial en servicio dentro de las Fuerzas de Autodefensa.

El misil, originalmente concebido para defensa costera, fue actualizado para alcanzar blancos a mayor distancia —hasta unos 1.000 km— e incluir objetivos terrestres como bases de lanzamiento. En paralelo, el nuevo sistema hipersónico introduce una capacidad de alta velocidad y trayectorias impredecibles, dificultando su intercepción. En conjunto, estos desarrollos forman parte de una arquitectura de defensa escalonada orientada a reforzar la disuasión y la capacidad de respuesta ante amenazas regionales, en línea con la estrategia japonesa adoptada en 2022 para incorporar capacidades de contraataque.

El refuerzo militar se produce en un contexto de creciente tensión con China, a la que Japón identifica como su principal amenaza regional. Tokio aprobó un plan de defensa a cinco años de unos 43 billones de yenes que prioriza la producción y despliegue de estos sistemas, aunque sin detallar costos unitarios por razones estratégicas.
En paralelo, Japón ha intensificado su coordinación con Estados Unidos y su proyección regional. Días atrás avanzó en el despliegue de capacidades militares hacia Filipinas, ampliando ejercicios conjuntos y acelerando la producción de misiles e interceptores. Este proceso se da mientras China expande su actividad militar en el Pacífico y eleva la presión sobre el entorno estratégico japonés.
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