El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó este martes en Truth Social un mensaje de ruptura directa con sus aliados europeos que se negaron a participar en la guerra contra Irán. El texto, dirigido explícitamente al Reino Unido, fue categórico: “Aquellos países que no pueden conseguir combustible para aviones porque el Estrecho de Ormuz está bloqueado, como el Reino Unido, que se negó a participar en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia. Número 1, cómprenle a EE.UU., tenemos de sobra. Y número 2, arménse de valor, vayan al estrecho y tómenlo. Tendrán que aprender a pelear solos. EE.UU. no va a estar más para ayudarlos, tal como ustedes no estuvieron para nosotros.”

El mensaje llega el mismo día en que Irán atacó con drones el petrolero kuwaití Al-Salmi frente a la costa de Dubai y en que fuerzas estadounidenses bombardearon instalaciones nucleares en Isfahan. El contexto energético que rodea el mensaje de Trump es concreto: el precio del combustible para aviación en EE.UU. subió un 72% en el último mes y el galón de nafta promedio superó los cuatro dólares por primera vez desde 2022. En el Reino Unido, el litro de diésel llegó a 181,2 peniques, un aumento del 27% desde el 28 de febrero. El analista de aviación Alex Macheras advirtió que la factura anual de combustible de United Airlines podría superar los 11.000 millones de dólares, más del doble de la mejor ganancia anual de la empresa, y que las tarifas entre Nueva York y Londres subieron un 177% semana a semana.

El primer ministro británico, Keir Starmer sostuvo este martes una reunión de crisis con representantes del sector energético del país. Starmer dijo que el estrecho “debe ser reabierto para garantizar la estabilidad del mercado” pero aclaró que el plan para lograrlo “no es una tarea simple” y que el Reino Unido “no será arrastrado a la guerra más amplia”. Agregó que trabaja con aliados europeos para construir “un plan colectivo viable que restaure la libertad de navegación en la región lo antes posible.” Es la respuesta más estructurada que Londres ha dado hasta ahora a la presión de Washington, aunque Trump la consideró manifiestamente insuficiente. En un segundo mensaje publicado minutos después del primero, el presidente calificó a Francia de “MUY POCO ÚTIL” por haberles negado a aviones con suministros militares con destino a Israel el permiso para sobrevolar su territorio.
La declaración de Trump tiene un efecto geopolítico inmediato. Con la frase “EE.UU. no va a estar más para ayudarlos”, el presidente señaló que la garantía de seguridad estadounidense a sus aliados ya no es incondicional y que la negativa a participar en la guerra con Irán tendrá consecuencias concretas. Esa lógica transaccional ya había sido articulada semanas atrás cuando Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que comprara petróleo a Rusia, y cuando advirtió que esperaba contribuciones navales de sus aliados para reabrir el estrecho. Esta semana las escaló al terreno de los insultos y las advertencias de abandono.
El estado del estrecho al momento de la publicación combina señales contradictorias. El 26 de marzo, el canciller iraní Abbas Araghchi anunció que cinco países, China, Rusia, India, Irak y Pakistán, tendrían tránsito garantizado. El mismo día, Trump afirmó en una reunión de Gabinete que Irán había dejado pasar diez buques cisterna como “regalo” a EE.UU. en señal de que las negociaciones van por buen camino. Sin embargo, el ataque al Al-Salmi este martes y el aumento del precio del petróleo a más de 107 dólares por barril reflejan que el estrecho sigue sin estar efectivamente abierto para la mayoría de los actores.
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