China opera actualmente tres portaaviones —Liaoning, Shandong y Fujian—, cuyo desarrollo se suma al de nuevas aeronaves embarcadas como el J-35 marca una nueva etapa en la evolución de su poder aeronaval. De acuerdo con estimaciones del Departamento de Defensa de Estados Unidos, la Armada del Ejército Popular de Liberación podría ampliar su flota hasta nueve portaaviones hacia 2035, un objetivo que refleja la ambición de China de modernizar su aviación embarcada y ampliar su capacidad de proyección naval en el Indo-Pacífico.

Los tres portaaviones que hoy opera China
El Liaoning fue el primer portaaviones chino y funcionó principalmente como plataforma de aprendizaje para la aviación embarcada. Derivado de un casco soviético incompleto adquirido a Ucrania, utiliza un sistema STOBAR con rampa de despegue ski-jump, lo que limita el peso de las aeronaves que pueden operar desde su cubierta.
El Shandong, primer portaaviones construido íntegramente en China, mantiene el mismo esquema de rampa pero incorpora mejoras en diseño, electrónica y capacidad operativa. Su construcción marcó el paso de Beijing desde la experimentación inicial hacia una producción naval más madura.
El salto tecnológico llegó con el Fujian (CV‑18), el portaaviones más moderno de la flota china. A diferencia de los dos anteriores, el Fujian utiliza una configuración CATOBAR con catapultas electromagnéticas, lo que permite lanzar aeronaves más pesadas y con mayor carga de combustible o armamento. Aunque fue incorporado formalmente en 2025, el buque continúa en fase de integración operativa mientras completa pruebas y entrenamiento.
El J-35 y la nueva generación de aviación embarcada
Imágenes difundidas recientemente muestran a los cazas furtivos J‑35 realizando ejercicios de aviación embarcada asociados al Fujian. El avión está diseñado para convertirse en el principal caza naval furtivo de la flota china y reemplazar progresivamente a los J‑15, que actualmente operan desde los portaaviones Liaoning y Shandong.
La combinación entre el Fujian y el J-35 refleja el objetivo de Beijing de desarrollar grupos aeronavales más sofisticados, capaces de operar con aeronaves de quinta generación, plataformas de alerta temprana y sistemas no tripulados.

Más allá del número de buques, el cambio clave radica en la calidad de las capacidades aeronavales que China busca desarrollar. A medida que sus portaaviones integren aeronaves más avanzadas y doctrinas de operación más complejas, Beijing podría sostener despliegues navales más prolongados y ampliar su presencia más allá de la llamada primera cadena de islas, un factor central en la competencia estratégica por el control del Pacífico occidental.
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