Los países que más invirtieron en defensa en 2025 concentraron gran parte del aumento del gasto militar global, que alcanzó los US$2,63 billones, un 2,5% más que en 2024, según el informe anual Balance Militar 2026 del International Institute for Strategic Studies (IISS). El incremento del gasto en defensa estuvo impulsado principalmente por Europa y Medio Oriente, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y conflictos activos.

De acuerdo con el reporte, Estados Unidos encabezó la lista con un presupuesto de defensa de US$921.000 millones, aunque por debajo de los US$968.000 millones registrados en 2024. El IISS atribuye esta reducción a la menor ayuda militar a Ucrania y a las restricciones presupuestarias durante la administración de Joe Biden. Detrás se ubicaron China con US$251.300 millones y Rusia con US$186.200 millones, aunque el crecimiento del gasto ruso se moderó a cerca del 3% en términos reales tras el fuerte salto registrado el año anterior.
El ranking de los principales presupuestos militares continúa con Alemania (US$107.300 millones), Reino Unido (US$94.300 millones), India (US$78.300 millones), Arabia Saudita (US$72.500 millones), Francia (US$70.000 millones) y Japón (US$58.900 millones). En paralelo, el gasto total en defensa de Europa alcanzó un récord de US$563.000 millones, casi US$100.000 millones más que el año anterior, impulsado por el compromiso de los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte de elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB para 2035.

Según el economista Rafael Pampillón, profesor del IE Business School, el incremento del gasto refleja un escenario internacional más volátil. “Europa, Oriente Medio y China pisan el acelerador mientras Estados Unidos y Rusia moderaron su ritmo de crecimiento”, señaló. El analista explica que el aumento responde a la necesidad de reforzar capacidades militares, incluyendo sistemas antimisiles, inteligencia, guerra electrónica y munición guiada, en un contexto donde los Estados buscan disuadir amenazas y proteger infraestructuras estratégicas.
En comparación con otras regiones, América Latina mantiene niveles de gasto en defensa significativamente menores, con presupuestos orientados principalmente a seguridad interna, control territorial y modernización limitada de capacidades militares. Si bien algunos países han iniciado programas de reequipamiento, la región se mantiene lejos de las cifras observadas en Europa, Asia o Medio Oriente, donde los conflictos abiertos y la competencia estratégica entre potencias han impulsado un aumento sostenido del gasto militar.
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