Según informó el diario británico The Telegraph, autoridades polacas denunciaron que Rusia habría reclutado especialistas con un “alto nivel de experiencia” para diseñar túneles subterráneos en Bielorrusia con el objetivo de canalizar flujos migratorios hacia la Unión Europea, en lo que Varsovia considera una nueva fase de la guerra híbrida de Moscú contra el continente.

La acusación surge en el marco de la reciente visita del presidente ruso a Bielorrusia. Durante el encuentro, el mandatario bielorruso subrayó el carácter “vital” de profundizar las relaciones bilaterales ante la actual situación geopolítica. A su vez, el presidente ruso afirmó que la integración entre ambos países es un proceso “natural y mutuamente beneficioso”, sustentado en “lazos inquebrantables de amistad fraterna”, así como en “tradiciones centenarias, buena vecindad y valores espirituales y morales” compartidos.
En ese contexto, y de acuerdo con fuentes oficiales en Varsovia citadas por el medio británico, la Guardia Fronteriza de Polonia descubrió en 2025 al menos cuatro túneles en la frontera con Bielorrusia. Uno de ellos fue hallado a mediados de diciembre cerca de Narewka, en la región polaca de Podlaskie. La estructura tenía aproximadamente 1,5 metros de altura y se extendía unos 50 metros del lado bielorruso y 10 metros en territorio polaco.

Según la información publicada, a través de ese paso subterráneo habrían cruzado hasta 180 migrantes, en su mayoría afganos y paquistaníes, quienes fueron detenidos al emerger en territorio polaco.
“Las medidas físicas y electrónicas de seguridad en la frontera, como cámaras térmicas y sistemas de detección, nos permiten responder de inmediato a cualquier intento de vulnerar la frontera estatal, incluso si es subterráneo”, declaró al Telegraph la teniente coronel Katarzyna Zdanowicz, representante de la Guardia Fronteriza polaca.
Las denuncias polacas no son aisladas. El ministro del Interior de Bulgaria, Daniel Mitov, afirmó recientemente que los servicios de seguridad rusos están ayudando a inmigrantes a ingresar ilegalmente en el Reino Unido y otros países europeos. “Los flujos de inmigración ilegal son un instrumento de los regímenes hostiles para desestabilizar la Unión Europea y el Reino Unido”, sostuvo. “Su objetivo es desestabilizar los sistemas de bienestar y, además, mediante el tráfico de personas radicalizadas, nos crean problemas de seguridad”.

Las declaraciones búlgaras refuerzan la percepción en varios gobiernos europeos de que la migración irregular está siendo instrumentalizada como herramienta de presión política y social, en línea con estrategias de guerra híbrida que combinan desinformación, coerción energética, ciberataques y operaciones indirectas sobre las fronteras exteriores del bloque.
Hasta el momento, Moscú no ha respondido públicamente a las acusaciones, mientras que Minsk mantiene su tradicional rechazo a las críticas occidentales sobre el presunto uso político de la migración.
Te puede interesar: Ucrania negocia su reconstrucción mientras Rusia intensifica ataques con misiles contra la red energética












