- A cuatro años del inicio de la invasión de Rusia contra Ucrania, el ex comandante en jefe Valeriy Zaluzhny afirmó que la incorporación acelerada de tecnología fue clave para contener el avance ruso.
- Durante una exposición en Chatham House, sostuvo que Ucrania aún enfrenta el desafío de consolidar una economía plenamente orientada a la guerra, mientras Moscú ya opera bajo ese esquema.
- El creciente uso de sistemas no tripulados e inteligencia artificial redefinió la dinámica del frente, obligando a adaptar tácticas y priorizar la protección de infraestructuras críticas, especialmente el sector energético.

En el marco del cuarto aniversario del inicio de la invasión a gran escala lanzada por Rusia contra Ucrania el 24 de febrero de 2022, el ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas y actual embajador en el Reino Unido, Valeriy Zaluzhny, sostuvo que la capacidad de Kiev para contener el avance ruso se apoyó decisivamente en la rápida incorporación de tecnología y en la adaptación de su aparato productivo a condiciones de guerra.
Durante una exposición en Chatham House el 23 de febrero, Zaluzhny afirmó que todo país en guerra debe pasar a una “economía de guerra”, calificando ese proceso como “el mayor desafío para Ucrania”. En contraste, señaló que Moscú logró ejecutar esa transición con mayor rapidez, algo cuyas consecuencias —según sus palabras— se sienten “cada día y cada noche” en el frente.
De la industria tradicional a la innovación descentralizada
Zaluzhny advirtió que los modelos tradicionales de industria de defensa, basados en plantas centralizadas y cadenas logísticas extensas, ya no resultan funcionales en conflictos de alta intensidad. Estas estructuras, explicó, generan vulnerabilidades críticas y carecen de la flexibilidad necesaria para responder a un entorno operacional dinámico.

En ese sentido, definió la guerra actual como un conflicto “transicional”: si bien los sistemas convencionales siguen siendo empleados, están siendo progresivamente desplazados por tecnologías emergentes, especialmente sistemas no tripulados potenciados por inteligencia artificial. No obstante, subrayó que el factor humano continúa siendo determinante.
El ex comandante en jefe destacó que el uso masivo de drones y sistemas autónomos modificó profundamente la dinámica del frente, obligando a ambos bandos a ajustar tácticas, despliegues y procesos de toma de decisión. Para Ucrania, esta integración tecnológica permitió compensar asimetrías materiales frente a Rusia y evitar rupturas operacionales decisivas.
En términos estratégicos, sostuvo que el éxito dependió de concentraciones de fuerzas específicas y del factor sorpresa táctico. Por el contrario, la dispersión excesiva de tropas en amplios sectores del frente tendía a erosionar la cohesión y capacidad de combate.
La energía como “supersistema” estratégico
Zaluzhny también puso el foco en la vulnerabilidad del sector energético ucraniano, reiteradamente atacado por Rusia. En su visión, la protección de infraestructuras críticas —en particular instalaciones energéticas— es hoy tan relevante como la defensa territorial.

Esta dimensión amplía el concepto clásico de campo de batalla: la guerra no se libra únicamente en líneas de contacto, sino sobre sistemas interconectados —energía, logística, comunicaciones— cuya neutralización puede tener efectos estratégicos equivalentes a la pérdida de terreno.
Balance a cuatro años
A cuatro años del inicio de la invasión, las declaraciones de Zaluzhny refuerzan una lectura clave del conflicto: Ucrania logró evitar un colapso estratégico no solo mediante resistencia militar convencional, sino a través de la rápida adaptación tecnológica, la innovación descentralizada y la redefinición de sus prioridades de seguridad.
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