- La abundancia de calamar y el buen arranque de la temporada atrajeron a cerca de 500 buques extranjeros, en su mayoría chinos, que operan sobre el borde externo de la Zona Económica Exclusiva Argentina en la “Milla 201”.
- La Armada Argentina activó la operación Mare Nostrum VIII con el patrullero oceánico ARA Storni y una aeronave P-3C Orion para monitorear tránsito, identificar unidades y reforzar el control marítimo.
- Prefectura advirtió un corrimiento reciente de parte de la flota hacia las Islas Malvinas, mientras mantiene vigilancia electrónica y alerta por incursiones de arrastreros y maniobras logísticas en el “agujero azul”.

La zafra de calamar en el Atlántico Sur volvió a disparar la concentración de flota extranjera en el límite exterior del Mar Argentino. Con capturas locales en alza y señales de abundante biomasa, cerca de 500 buques, mayormente de origen chino, se posicionaron sobre la llamada “Milla 201”, el borde internacional inmediato a las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva Argentina, donde la pesca es legal pero amplifica la presión sobre un recurso migratorio clave.
El fenómeno no es solo económico. En 2025, la buena captura y los precios internacionales permitieron exportar casi 200.000 toneladas de calamar, con ingresos estimados en torno a USD 550 millones, más de una cuarta parte del total de exportaciones pesqueras del país, un incentivo que también empuja a la flota de aguas distantes a operar al límite de la jurisdicción argentina.
En paralelo, la foto de situación muestra un dominio abrumador de la bandera china dentro del conjunto observado. Sobre 776 buques de pesca de aguas distantes cuyos movimientos se monitorean, 418 figuran como chinos, y además aparece un componente “gris” asociado a banderas de conveniencia, como Vanuatu, que en varios casos podrían ocultar propiedad o control de empresas chinas.

Aunque el mayor volumen de actividad se ubica fuera de la ZEEA, el impacto sobre el stock no es neutro. Datos históricos citados en el seguimiento del sector indican que, entre 2013 y 2023, la captura extranjera de calamar sobre la Milla 201 superó a la pesca dentro de la ZEEA, con más de 1,7 millones de toneladas en el borde externo frente a 1,3 millones de toneladas de la flota nacional, una relación que alimenta el debate sobre sostenibilidad y control del esfuerzo pesquero.
Patrullaje, inteligencia marítima y corrimiento hacia las Islas Malvinas
Ante el incremento estacional, la Armada Argentina desplegó la operación Mare Nostrum VIII bajo control del Comando Conjunto Marítimo, con el patrullero oceánico ARA Storni y una aeronave P-3C Orion realizando patrullado, identificación y monitoreo del tránsito marítimo, en una señal de presencia destinada a disuadir incursiones y reforzar el control sobre recursos naturales.
Desde Prefectura Naval Argentina sostienen que el comportamiento general de los poteros extranjeros se mantiene “normal” y comparable al del año pasado, con vigilancia electrónica intensificada entre noviembre y junio. En esa evaluación, el riesgo de ingreso a la ZEEA se describe como latente, aunque no constante, y el foco se desplaza a episodios puntuales vinculados a arrastreros que se aproximan o cruzan el límite en maniobras compatibles con pesca.
En esa misma línea, Prefectura informó detecciones concretas dentro de la ZEEA: el buque arrastrero Playa Da Cativa, de bandera española, fue identificado por el Sistema Guardacostas navegando a menos de cuatro nudos durante unos 45 minutos, un patrón que la normativa asocia a presunción de pesca por arrastre, y que derivó en actuaciones por presunta infracción al Régimen Federal de Pesca.

El frente más sensible, sin embargo, es el de los “encuentros” y la logística. El monitoreo de proximidades y contactos entre buques busca dimensionar operaciones de reabastecimiento o trasbordo en alta mar, especialmente en el área del “agujero azul”, entre las latitudes 43 y 47, donde la confluencia de corrientes cálida de Brasil y fría de Malvinas favorece concentraciones de calamar y facilita capturas, un dato que refuerza la importancia de la inteligencia marítima además del patrullaje.
A esto se sumó un movimiento que genera lectura política y operativa: Prefectura advirtió un corrimiento de parte de la flota, potera y de arrastre, hacia las Islas Malvinas, con alrededor de 125 buques desplazándose hacia esa zona al abrirse la temporada de pesca. En un archipiélago cuya soberanía reclama la Argentina, la variación de patrones alrededor de Malvinas tiende a tensionar la discusión sobre recursos, licencias y control efectivo del Atlántico Sur.
El cuadro deja una conclusión práctica para el corto plazo: con calamar abundante, el borde de la ZEEA vuelve a convertirse en un imán para centenares de buques y, por lo tanto, en un escenario donde la presión sobre el recurso convive con el riesgo de incursiones, la opacidad logística y la necesidad de sostener presencia y monitoreo con medios limitados. La evolución de la zafra hasta marzo o abril, y la capacidad de sostener vigilancia combinada entre Armada y Prefectura, marcarán si la campaña transcurre como “normalidad tensa” o si deriva en episodios que obliguen a escalar respuestas en el Mar Argentino.
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