En la actualidad, Cuba enfrenta una grave crisis económica caracterizada por la escasez de bienes básicos, inflación, dolarización parcial, prolongados apagones diarios, caída de la producción, gran déficit fiscal y una masiva migración. A tal panorama se suman las dificultades en materia de energía que el país insular afronta desde el derrocamiento de su aliado Nicolás Maduro en Venezuela y las crecientes presiones de Estados Unidos.

Hasta inicios de este año, Cuba recibía hidrocarburos principalmente a través de las exportaciones de Venezuela. Ahora, con la captura de Maduro y las amenazas del gobierno estadounidense de imponer sanciones a los países que suministren petróleo a la isla, como por ejemplo México, Cuba se halla al borde de un colapso energético.
Washington ha asegurado que Cuba tiene “los días contados” por la falta de combustible y ha evidenciado que espera que la crisis conduzca a “un cambio de régimen”.
La escasez de combustible en la isla ha generado apagones persistentes que interrumpen las actividades cotidianas y los servicios en hospitales, escuelas o cocinas, así como también la reducción de los vehículos en circulación y cancelaciones de vuelos por parte de diferentes aerolíneas. Esto, junto con la falta de alimentos y medicamentos, ha provocado una crisis humanitaria y protestas sociales significativas a lo largo del país.
El gobierno cubano decreta medidas de emergencia
Frente a la previsión de un “desabastecimiento agudo de combustible”, el gobierno impulsa iniciativas de emergencia, entre ellas, la semana laboral de cuatro días, el teletrabajo en las empresas estatales y las restricciones en la venta de combustible con el objetivo de apalear la crisis energética.
Además, se promulgó una reducción en los servicios de transporte entre provincias, así como también el cierre de establecimientos turísticos y la suspensión en el suministro de querosén para aviones, lo que obliga a aerolíneas a modificar rutas o suspender vuelos, impactando fuertemente a la industria turística considerada esencial para la economía cubana.
En cuanto al ámbito educativo, se decretan jornadas de clases más cortas y la modalidad semipresencial en las universidades.
Todas estas medidas buscan ahorrar combustible para favorecer “la producción de alimentos y electricidad” y posibilitar “la salvaguarda de las actividades fundamentales que generan divisas”, expresó el viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva Fraga, en la televisión estatal.
Autoridades mexicanas coordinan acciones ante la crisis energética cubana
México, uno de los principales suministradores de petróleo a Cuba, ha enviado el pasado domingo 8 de febrero desde el puerto de Veracruz dos buques marinos con toneladas de víveres a la isla. El gobierno mexicano anunció este envío como un símbolo de “solidaridad y ayuda humanitaria”.

Ambos buques cargan toneladas de alimentos de primera necesidad, como leche líquida, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz, atún, sardinas y aceite vegetal, así como artículos de higiene personal y leche en polvo.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, anunció el pasado miércoles 11 de febrero que su gobierno realizará un segundo envío de ayuda humanitaria a Cuba en los próximos días y que así seguirá hasta completar las aproximadamente 800 toneladas de víveres y suministros que se han organizado con el objetivo de apoyar a la isla ante la crisis que enfrenta.
“Gracias México. Por la solidaridad, el afecto, el abrazo siempre cálido a Cuba”, escribió en redes sociales esta semana el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
En definitiva, la situación en Cuba tiene efectos que repercuten más allá de sus fronteras, afectando el comercio, la conectividad aérea y los movimientos migratorios en la región. Por ello, su desarrollo continuará siendo observado de cerca por los gobiernos y economías del entorno caribeño y latinoamericano.
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