Javier Milei registra un saldo levemente negativo de imagen en Estados Unidos, pese a su exposición junto a Donald Trump en Washington. Una encuesta nacional de YouGov realizada entre el 22 y el 26 de enero de 2026 lo ubica con -2 puntos netos (favorables menos desfavorables) y un 72% de desconocimiento entre los consultados. El dato contrasta con la estrategia del Gobierno argentino de profundizar el alineamiento político con la Casa Blanca, que volvió a quedar en evidencia esta semana con la participación de Milei en la primera reunión de la Junta de la Paz impulsada por Trump.

El sondeo, basado en 2.274 ciudadanos estadounidenses adultos y con un margen de error de ±2,8 puntos, muestra que la figura del presidente argentino todavía no logra instalarse en el público masivo estadounidense. En términos brutos, Milei aparece con 14% de imagen favorable (6% “muy favorable” y 8% “algo favorable”) y 15% desfavorable (7% “algo desfavorable” y 8% “muy desfavorable”), mientras que la amplia mayoría declara no conocerlo o no tener una opinión formada.
En el ranking comparado de líderes internacionales, Milei queda por debajo de dirigentes con saldo positivo como Volodymyr Zelensky (+14), Mark Carney (+6), Claudia Sheinbaum (+5) o Giorgia Meloni (+2), y en una franja similar a Emmanuel Macron (+1) o Friedrich Merz (-1). Más abajo aparecen Luiz Inácio Lula da Silva (-4), Keir Starmer (-5) y Nayib Bukele (-6), mientras que figuras con fuerte rechazo estructural incluyen a Xi Jinping (-44), Nicolás Maduro (-53) y Vladimir Putin (-72).
La lectura más relevante surge del desglose partidario. Entre votantes republicanos, Milei obtiene un saldo positivo de +17 puntos, mientras que entre demócratas cae a -14 puntos. El patrón se replica según el voto presidencial de 2024: quienes apoyaron a Trump muestran una visión favorable del mandatario argentino, mientras que entre votantes demócratas predomina la evaluación negativa. Cuando Milei es identificado por el público estadounidense, tiende a ser procesado dentro de la lógica de polarización doméstica.

Esa dinámica se vuelve más evidente si se observa la medición del propio Trump, que presenta un saldo neto negativo pero con niveles extremos de polarización entre republicanos y demócratas. La cercanía política entre ambos líderes funciona como factor de identificación positiva en un segmento del electorado, pero también como elemento de rechazo en el otro. En ese contexto, el alineamiento estratégico de Buenos Aires con la Casa Blanca no necesariamente se traduce en una mejora automática de imagen en la opinión pública estadounidense.
El momento político agrega un componente adicional. Milei participó en Washington de la primera sesión de la Junta de la Paz promovida por Trump y ofreció a los Cascos Blancos como contribución argentina a la estabilización y reconstrucción de Gaza. El respaldo explícito del presidente estadounidense y la visibilidad compartida consolidan la relación bilateral en el plano de liderazgo, pero no modifican por ahora la percepción general de los ciudadanos estadounidenses.
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