Las seis mayores economías de Europa –Alemania, Francia, España, Polonia, Países Bajos e Italia– acordaron formar un nuevo sub-bloque continental, denominado E6, para canalizar las reformas financieras de la Unión Europea. El movimiento, resistido por países más pequeños del Viejo Continente, también tiene como foco contrarrestar las políticas comerciales de China y Donald Trump.

La gota que derramó el vaso de la paciencia europea en su apoyo irrestricto a Estados Unidos fue la pretensión de Donald Trump de anexar Groenlandia, un impulso al que solo cedió tras la caída de bonos estadounidenses en el mercado financiero, motivado en gran parte por fondos de pensiones europeos que vendieron sus tenencias en estos papeles y afectaron la cotización en un escenario de volatilidad.
En este contexto, a fines de enero los ministros de Economía de Francia y Alemania, Roland Lescure y Lars Klingbeil respectivamente, prepararon el terreno para la presentación del nuevo marco de trabajo, en el que incluyeron a los otros cuatro estados más influyentes en términos económicos, políticos y militares de la Unión Europea.
El pasado lunes 16 de febrero, los ministros de Economía de estas potencias se reunieron en Bruselas para delinear el contorno de la nueva alianza, denominada “E6”. Lescure señaló entonces que la reunión con sus contrapartes fue de naturaleza política: “Queremos ser los que marquen el ritmo de la competitividad”. El funcionario francés de la administración Macron también dejó entrever que la iniciativa es dotar de mayor agilidad a una Unión Europea que cuenta con 27 países miembros: “Sabemos movernos bien, pero también debemos saber cómo hacerlo rápido”.

Las seis mayores economías de Europa forman un grupo para contrarrestar a China y Trump
Se espera que el E6 realice sus primeras propuestas específicas en el próximo encuentro del Consejo Europeo, previsto para marzo. Allí podría conocerse el foco de la alianza, pero también las resistencias. Países minoritarios dentro de la Unión Europea como Irlanda y Portugal ya expresaron sus temores de que sus opiniones sean marginalizadas en detrimento de las del E6, un desafío que nace junto con el sub-bloque.
Pero la asociación de las mayores economías europeas llega en un momento donde el continente se halla presionado por este y oeste en el aspecto comercial. De un lado, la presión de los productos baratos chinos amenaza con destruir las remanentes industrias europeas, mientras que cruzando el Atlántico la política de aranceles de Donald Trump mantiene a las economías de estos países al vilo de los objetivos norteamericanos.

Es por eso que el E6 nace también como una iniciativa para que los países del bloque puedan coordinar sus respuestas a estos desafíos pero también preparar su estrategia continental frente a foros globales como el G7, al que pertenecen Italia, Francia y Alemania, pero no España, Polonia ni los Países Bajos.
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