- Volodímir Zelenski calificó de “difíciles” las conversaciones de paz en Ginebra y acusó a Rusia de retrasar deliberadamente el proceso.
- Rusia afirmó que habrá nuevas rondas de negociación, mientras Estados Unidos incrementa la presión pública sobre Kiev para avanzar en concesiones.
- El diálogo se mantiene trabado por el control territorial en el Donbás y la ocupación rusa de cerca del 20% del territorio ucraniano.

Las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania en Ginebra concluyeron este miércoles tras apenas dos horas de negociación formal, en lo que fue la segunda jornada de diálogo mediado por Estados Unidos. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, calificó las discusiones como “difíciles” y acusó a Moscú de intentar prolongar el proceso sin avanzar hacia un acuerdo concreto para poner fin a la guerra que ya lleva cuatro años.
Según informó Reuters, Zelenski sostuvo que “se ha hecho algún progreso”, pero admitió que las posiciones de ambas partes siguen siendo divergentes. El mandatario ucraniano afirmó que Rusia está “tratando de arrastrar negociaciones que ya podrían estar en su etapa final”, en una señal de frustración ante la falta de resultados tangibles.
El jefe del equipo negociador ucraniano, Rustem Umerov, describió la jornada como “intensa y sustantiva”, aunque evitó dar detalles específicos sobre posibles entendimientos. Del lado ruso, el principal negociador, Vladimir Medinsky, confirmó que habrá nuevas conversaciones “próximamente”, sin precisar fechas.
Presión política y desacuerdos territoriales
El contexto de la negociación agrega una capa de presión adicional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló en los últimos días que Ucrania debía “sentarse rápidamente a la mesa”, lo que generó incomodidad en Kiev. En declaraciones recogidas por Axios, Zelenski consideró que no es “justo” que Washington pida públicamente concesiones a Ucrania sin exigir lo mismo a Moscú.
Uno de los principales puntos de fricción sigue siendo el territorio. Rusia mantiene el control de aproximadamente el 20% del territorio ucraniano, incluida Crimea y amplias zonas del Donbás. Zelenski reiteró que cualquier plan que implique ceder territorios adicionales que Rusia no haya capturado será rechazado por la sociedad ucraniana, incluso si se sometiera a referéndum.
Las negociaciones se producen en medio de una ofensiva rusa sostenida sobre infraestructura energética ucraniana durante el invierno, con bombardeos que dejaron a cientos de miles de personas sin electricidad ni calefacción. Moscú niega atacar deliberadamente a civiles, pero Kiev sostiene que la campaña aérea busca erosionar la resistencia social y forzar concesiones.

En el plano diplomático, Ucrania insiste en una mayor participación de sus aliados europeos —entre ellos Francia, Alemania y el Reino Unido— en el proceso. Zelenski calificó esa implicación como “indispensable”, en un momento en que el esquema de mediación aparece fuertemente centrado en Washington.
Los mercados reflejaron la incertidumbre: los bonos soberanos ucranianos registraron caídas tras conocerse el escaso avance de la ronda en Ginebra. El telón de fondo es el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala iniciada en 2022, con un saldo de cientos de miles de muertos y millones de desplazados.
Con nuevas rondas anunciadas pero sin fecha definida, el proceso entra en una fase donde el margen político y militar de cada parte será determinante. La pregunta inmediata es si las próximas conversaciones lograrán acortar distancias en el terreno territorial y de seguridad, o si el conflicto continuará definiéndose primero en el campo de batalla y recién después en la mesa de negociación.
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