- EE.UU. ejecutó entre el 13 y el 18 de febrero de 2026 uno de los mayores despliegues aéreos desde 1991, con más de 160 vuelos estratégicos hacia Europa y Medio Oriente, incluyendo C-17, cazas F-35/F-15/F-22 y aeronaves cisterna, en paralelo al despliegue de los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford.
- El movimiento coincide con la segunda ronda de negociaciones indirectas entre EE.UU. e Irán celebrada el 17 de febrero en Ginebra, donde, según informó Deutsche Welle, se alcanzaron entendimientos preliminares pero sin acuerdo definitivo sobre el programa nuclear y las sanciones.
- La combinación de doble presencia aeronaval, refuerzo de bases terrestres y sistemas antimisiles configura una postura de preparación para conflicto de alta intensidad.

Estados Unidos inició entre el 13 y el 18 de febrero de 2026 uno de los mayores despliegues aerotransportados hacia Europa y Medio Oriente desde la Guerra del Golfo de 1991, con más de 160 movimientos estratégicos registrados de aeronaves de transporte pesado, cazas tácticos y aviones cisterna cruzando el Atlántico.
El refuerzo coincide con el estancamiento de las negociaciones nucleares indirectas con Irán en Ginebra el 17 de febrero y con la consolidación de una doble presencia aeronaval estadounidense en el Mar Arábigo tras el redespliegue de los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford.
La magnitud del movimiento —detectado el 18 de febrero mediante plataformas de seguimiento aéreo como Flightradar24 y verificado por analistas OSINT— sugiere una postura de disuasión reforzada por parte de la administración de Donald Trump ante la posibilidad de un fracaso diplomático y una eventual escalada regional.

Alcance y composición del despliegue
Entre el 13 y el 18 de febrero se registraron más de un centenar de vuelos de C-17 Globemaster III, acompañados por movimientos adicionales de C-5 Galaxy y decenas de aeronaves cisterna KC-135 Stratotanker y KC-46 Pegasus que cruzaron el Atlántico para sostener el puente aéreo estratégico. El volumen de tanqueros es particularmente significativo, ya que permite extender el radio operativo de los cazas tácticos y sostener redespliegues intercontinentales sin escalas prolongadas.
Las aeronaves partieron principalmente desde bases en la costa este de Estados Unidos y se dirigieron hacia nodos logísticos en Europa como RAF Lakenheath y RAF Mildenhall en el Reino Unido, Ramstein y Spangdahlem en Alemania, así como Morón y Rota en España y Aviano en Italia. Desde esos puntos, parte del contingente continuó hacia el teatro de Medio Oriente, especialmente hacia Muwaffaq Salti en Jordania, Al Udeid en Qatar, Prince Sultan en Arabia Saudita y Ali Al Salem en Kuwait.
El componente táctico incluye F-35A Lightning II, F-15E Strike Eagle, F-16 y F-22. Paralelamente, se reporta el traslado de sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD, lo que sugiere no solo preparación ofensiva sino también refuerzo de la arquitectura defensiva ante posibles represalias iraníes.
Aunque el movimiento fue inicialmente advertido por cuentas OSINT en X el 18 de febrero, los datos de seguimiento aéreo confirman un volumen logístico inusualmente elevado para un contexto de tensión aún no declarado como conflicto abierto.

Reconfiguración del teatro
El despliegue aéreo se inserta en una reconfiguración naval que comenzó en enero de 2026, cuando el USS Abraham Lincoln fue redesplegado desde el Indo-Pacífico hacia el Mar Arábigo. Escenario Mundial informó el 15 de enero sobre el envío del grupo de ataque del Lincoln a Medio Oriente y el 23 de enero confirmó su despliegue operativo en la región.
Posteriormente, el 13 de febrero, reportes señalaron que el USS Gerald R. Ford sería enviado hacia el mismo teatro, duplicando la capacidad aeronaval estadounidense disponible. Con ambos portaaviones operando en la zona, Estados Unidos incrementa de manera sustancial su capacidad de generación de salidas aéreas diarias, amplía sus reservas de munición guiada de precisión y refuerza la cobertura antimisil tanto para sus bases como para aliados regionales.

Respuesta y señales desde Teherán
Autoridades iraníes reiteraron durante febrero que cualquier agresión será respondida con medidas “proporcionales y decisivas”, incluyendo el empleo de su arsenal estimado de más de 3.000 misiles balísticos y de crucero. En paralelo, se realizaron ejercicios navales en proximidades del Estrecho de Ormuz durante la segunda semana del mes, en un mensaje directo sobre la vulnerabilidad de las rutas energéticas globales.
Una interrupción sostenida en Ormuz podría disparar el precio del petróleo por encima de los 150 dólares por barril, generando efectos inmediatos sobre Europa y Asia y ampliando el impacto del conflicto más allá del plano estrictamente militar.
Proyección del conflicto
El desarrollo inmediato dependerá del resultado de las negociaciones nucleares indirectas celebradas el 17 de febrero de 2026 en Ginebra, donde se llevó a cabo la segunda ronda de contactos entre delegaciones de Estados Unidos e Irán con mediación de Omán. Tal como informó Deutsche Welle, las conversaciones se extendieron durante aproximadamente tres horas y media y fueron descritas como más técnicas que la ronda previa, con participación de expertos nucleares, jurídicos y económicos.
Según ese reporte, ambas partes alcanzaron entendimientos preliminares sobre principios generales, pero no lograron un acuerdo definitivo.
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