Reino Unido profundiza la cooperación militar con Noruega para contrarrestar la amenaza rusa en el Ártico. Luego de establecer una presencia permanente en el país, como contó en su momento ESCENARIO MUNDIAL, ahora Londres planea aumentar la cantidad de efectivos que dispone en esta desafiante región.

El aviso llega luego de que el secretario de Defensa británico, John Healey, visitara la base de Camp Viking para prometer duplicar el número de tropas de los Royal Marines de 1000 a 2000 en un plazo de tres años. Al justificar la medida, se dirigió directamente a Rusia, al llamarla “la mayor amenaza a la seguridad del Ártico y el Alto Norte que hayamos visto desde la Guerra Fría”.
El funcionario también prometió incluir soldados británicos en la misión de la OTAN Arctic Sentry, la iniciativa de la alianza destinada a fortalecer la seguridad ártica. Las promesas de reforzar la seguridad, que Healey dijo serán discutidas con sus contrapartes europeas en Bruselas el jueves 11, llegan luego de que el antiguo jefe de las Fuerzas Armadas, el general Nick Carter, llamara por una mayor cooperación europea para disuadir a Rusia de avanzar sobre Europa y concluir la guerra en Ucrania.
Sin embargo, también se enmarcan en una cooperación militar de más larga data, donde Noruega y Reino Unido aparecen entrelazados por causas geográficas y estratégicas que hacen que ambos países refuercen las defensas en una región que las temperaturas bajo cero convierten en un flanco vulnerable de la OTAN.

Reino Unido va a ampliar su presencia militar en Noruega para contrarrestar la amenaza rusa en el Ártico
La alianza entre Reino Unido y Noruega se profundiza luego de que ambos estados decidieran extender la presencia británica en la zona, que previamente estaba confinada al invierno en uno de los climas más desafiantes del mundo donde Rusia busca crecer geopolíticamente.
La permanencia extendida de los comandos británicos, liderados por los Royal Marines, es consecuencia de los denominados acuerdos de Lunna, firmados en 2023 con el fin explícito de contrarrestar la amenaza de Rusia en la región. Debido a que parte del foco de los aliados occidentales está en proteger los cables submarinos que conectan internet en Reino Unido, los acuerdos también prevén inversión en armamento y sistemas de guerra submarinos, así como vehículos autónomos capaces de patrullar las profundidades árticas y una flota intercambiable de fragatas Tipo 26 anti-submarinos.

Según aseguraron desde la Real Armada Británica, “esto coloca a los Royal Marines en una posición importante como los expertos de Reino Unido en combate en climas fríos y montaña que van a continuar las operaciones británicas en la región, habiendo fortalecido sus habilidades por más de cincuenta años”. Hay que recordar que el primer despliegue de comandos en esta zona, una de las más desafiantes del mundo por sus bajas temperaturas, se realizó durante la Segunda Guerra Mundial en territorio controlado por el régimen nazi.
Te puede interesar: Por qué el Ártico se convirtió en el nuevo foco de la geopolítica mundial










