El gobierno de Taiwán advirtió a Estados Unidos que es “imposible” trasladar el 40% de su producción local de chips semiconductores a Norteamérica. El pedido de la administración Trump radica en su política de mudar industrias al territorio nacional pero también en el temor de que la isla, una pieza clave en el desarrollo de la inteligencia artificial y otras tecnologías, pueda caer en manos de China.

Así lo planteó el martes 3 de enero el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick: “No podemos tener toda la fabricación de semiconductores a 130 kilómetros de China… eso es ilógico, así que necesitamos traerla de vuelta”. De hecho, colocó el asunto como una de las prioridades de su gestión: “Para cuando dejemos nuestra oficina mi objetivo, para mi administración, es tener el 40% el mercado en la fabricación de semiconductores de vanguardia”.
Sin embargo, el gobierno de Taiwán se atajó de los reclamos de Estados Unidos, que no reconoce su independencia de China pero alienta su soberanía y la financia con compras tecnológicas y ventas de armamento. Estos dos aspectos están entrelazados ya que la principal fabricante de semiconductores del mundo es la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) y otras compañías clave del sector, como Nvidia, tienen raíces en Taiwán, lo que le permite contar con una abultada billetera que invierte en buena medida en la Defensa.
Hay que recordar que China reclama la isla desde 1949, cuando los nacionalistas encabezados por Chiang Kai-shek abandonaron el territorio continental tras la derrota en la guerra civil contra los comunistas de Mao Zedong y fundaron las autodenominada República de China, en oposición a la República Popular China que hoy es la segunda mayor economía del mundo.

Taiwán advierte a Estados Unidos que es “imposible” mudar el 40% de su producción de chips semiconductores a Norteamérica
La negociación con Estados Unidos tiene para Taiwán visos existenciales, y por eso el gobierno isleño trata de mantenerse firme en su compromiso de no mudar una industria que la convierte en un activo valioso a ojos del mundo occidental.
La encargada de llevar adelante estas conversaciones por parte de Taiwán es la viceprimera ministra Cheng Li-chiun, quien contó a la ciudadanía que dejó en claro a Washington que el ecosistema local de construcción de semiconductores, construido durante décadas, no podía mudarse a Norteamérica.

“He dejado muy en claro a Estados Unidos que esto es imposible”, dijo Li-chiun en una entrevista con el canal local CTS que se emitió el domingo. La funcionaria aseguró que el ecosistema de construcción de chips seguirá creciendo, así como la inversión en el extranjero, pero sin descuidar al sector local: “Nuestra capacidad total (en Taiwán) seguirá creciendo, pero podemos expandir nuestra presencia en Estados Unidos“.
“Nuestra expansión internacional, incluyendo una mayor inversión en Estados Unidos, está basada en la premisa de que nos mantengamos firmemente enraizados en Taiwán y sigamos invirtiendo en casa”, dijo, para dar mayor claridad al contrapunto que enfrenta su gobierno con el de los Estados Unidos en una materia tan sensible para el desarrollo de tecnologías que definirán el futuro.
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