En 2017, cuando Donald Trump llegó al poder, un objetivo estaba más que claro: se debía contener el ascenso de China. Asi fue como el mandatario, además de iniciar una histórica guerra comercial contra Pekín, tomó importantes medidas estratégicas, tales como un mayor acercamiento a India e incluso el relanzamiento del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD) con ese país, Australia y Japón en el Indo-Pacífico. Sin embargo, ocho años después, la situación ha cambiado mucho.

Allá por 2017, cuatro países se unieron con un objetivo claro: contrarrestar a China. Por ello, con Trump como principal impulsor, el Quad volvió a tomar forma tras ser creado en 2007, pero prácticamente haber caído en el olvido desde ese momento.
Además, fue Trump quien empezó a hablar del término “Indo-Pacífico” para que India tuviese un rol más protagónico a la hora de disputarle la región a China. Además, celebró históricas cumbres con Corea del Norte para intentar que Pekín perdiera un histórico aliado y firmó la “Taiwan Travel Act” en 2018 para que altos funcionarios de Estados Unidos visiten Taiwán y viceversa (esto reforzaba la alianza entre ambos actores).
Un giro de 180° con India
Muchos creían que, durante su segundo mandato, Trump sería aún mucho más duro contra Pekín. Sin embargo, para sorpresa de muchos, son sus aliados en el Indo-Pacífico quienes están cada vez más presionados.
Sin dudas, lo más llamativo es el cambio de enfoque de Trump respecto a India, un país en el que es muy popular. Por ejemplo, a mitad del año pasado, el mandatario intentó atribuirse “la paz” entre India y Pakistán tras un escalada por un atentado en la Cachemira india.
Pero India declaró que el acuerdo se había alcanzado bilateralmente, lo que produjo que Trump le imponga a Nueva Delhi aranceles del 50% sobre sus productos indios. Pero el primer ministro indio Narendra Modi, lejos de dejarse amedrentar, le respondió realizado una visita oficial en China y reuniéndose con el presidente chino Xi Jinping y el ruso Vladimir Putin.
Por su parte, echándole más leña al fuego, Trump confirmó que no asistiría a India en 2025, país que estaba encargado de celebrar la cumbre de líderes del Quad.

Japón, ¿un exhistórico aliado?
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón ha sido un aliado incondicional de Estados Unidos en el Indo-Pacífico. E incluso desde que Sanae Takaichi llegó al poder, Tokio solo ha buscado acercarse cada vez más a Trump.
Sin embargo, cuando a principios de noviembre Takaichi reconoció que un ataque chino a Taiwán podría constituir una “situación que amenace la supervivencia” según la legislación japonesa, lo que permitiría una intervención militar, Japón no recibió el apoyo de Trump.
Casi todas las rutas marítimas, los suministros energéticos críticos y el tráfico comercial de Japón pasan cerca de Taiwán. Por lo tanto, una invasión china casi con certeza afectaría a Tokio.
Tras las declaraciones de Takaichi, China emitió advertencias de viaje a los ciudadanos contra las visitas a Japón, prohibió las importaciones de mariscos japoneses e impidió que artistas japoneses actuaran en China.
Pero Washington, lejos de respaldar a Japón, guardó un silencio ensordecedor. Recién una semana después de lo sucedido, Trump mantuvo una llamada telefónica con Xi, quien aprovechó la oportunidad para recalcar la importancia fundamental de Taiwán para China.
Acto seguido, Trump contactó a Takaichi y le pidió que moderara su retórica sobre Taiwán, en un ejemplo extraordinario de cómo Estados Unidos representaba la postura de China ante un aliado estadounidense.
Además, ningún alto funcionario estadounidense mencionó los compromisos de alianza de Washington ni advirtió a China contra la coerción económica.

El miedo crece en Taiwán
Intentando no perder el apoyo de Washington, aliado de vital importancia para mantener su independencia, a fines de 2025 Taiwán anunció una compra récord de armas estadounidenses por un valor de US$ 11.000 millones.
Pero, como era de esperar, la noticia no cayó para nada bien en Pekín: El Ejército Popular de Liberación respondió con su mayor ejercicio en la zona desde 2022, lanzando cohetes contra la zona contigua de Taiwán por primera vez y ensayando explícitamente cómo bloquear que fuerzas extranjeras acudan en ayuda de Taipéi.
Pero la administración de Trump, lejos de condenar los hechos, le resto importancia a las preocupaciones: “Llevan 20 años haciendo ejercicios navales en esa zona”, dijo Trump.
La indiferencia norteamericana quedó más en evidencia cuando democracias de todo el mundo respaldaron a Taiwán y el Ministerio de Asuntos Exteriores taiwanés le agradeció a la Unión Europea y a seis países socios su apoyo, destacándose la ausencia de Estados Unidos.
¿Pero esto afectó a la administración Trump? Todo lo contrario: semanas después, el Pentágono publicó su nueva Estrategia Nacional de Defensa y Taiwán ni siquiera fue mencionada en ella.
¿Por qué Trump cede ante Pekín?
De cara a su visita de abril a China, todo hace indicar que Trump, en el mejor de los casos, obtendrá un acuerdo comercial modesto: no parece probable que se aborden cuestiones fundamentales relacionadas con las problemáticas prácticas económicas de China.
En cambio, es probable que China se comprometa a realizar compras agrícolas adicionales a cambio de aranceles estadounidenses más bajos y posiblemente de nuevas concesiones en los controles de exportación. Así, teniendo en cuenta que Trump favorece la idea de que las grandes potencias deben tener sus esferas de influencia, todo hace indicar que un “digno” acuerdo comercial sería más que suficiente para ceder ante Pekín.
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